Ya te contamos en Journey cómo el universo de la ciencia está plagado de casualidades que hicieron historia. Así, mientras en nuestra vida cotidiana comprender mal una indicación puede llevarnos a realizar mal un plato o a tomar un camino equivocado, en un laboratorio cualquier error puede devenir en un gran descubrimiento. Es lo que sucedió con la invención de la sucralosa, uno de los endulzantes favoritos por las familias y la industria de alimentos y bebidas, que la utilizan en sus recetas de bajas calorías.  

El dichoso error fue cometido en 1976 por Shashikant Phadnis, estudiante del King's College de Londres, que se encontraba trabajando junto a un grupo de investigadores del Queen Elizabeth College con el objetivo de sintetizar azúcares halogenadas (método a través del cual se agregan átomos del grupo de los halogenados a una molécula). Por equivocación, Shashikant agregó cloro al azúcar y el resultado fue el invento –involuntario, por cierto- de la sucralosa, un particular endulzante sin calorías que se elabora a partir del azúcar.   

Más de 110 estudios confirman la seguridad de la sucralosa para consumo humano, entre ellos los elaborados por prestigiosas autoridades internacionales como la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria, el Comité Mixto FAO/OMS de Expertos en Aditivos Alimentarios  y la Administración de Alimentos y Medicamentos de los Estados Unidos.  

Adicionalmente, la International Sweeteners Association (ISA) trabaja a nivel global para informar y educar sobre las actualizaciones científicas y nutricionales en relación al papel de los edulcorantes bajos en calorías –entre ellos la sucralosa- y los alimentos y bebidas que los contienen. La ISA promueve las investigaciones en este campo y mejora la comprensión del papel que los edulcorantes bajos en calorías pueden jugar a la hora de lograr una alimentación equilibrada.

En ese sentido, aunque se elabora a partir del azúcar la sucralosa no tiene calorías. Por ese motivo, y porque conserva su dulzura incluso cuando es sometida al calor, es utilizada en más de 80 países del mundo en alrededor de 4.000 productos, entre los que se encuentran yogures, gelatinas, bebidas sin alcohol, cereales y helados. También es posible adquirirla en diferentes presentaciones individuales, para ser utilizada en recetas y preparaciones caseras: una excelente manera de disfrutar de tus platos favoritos sin sumar calorías a tu dieta.

Si te interesa saber más sobre endulzantes no calóricos, te invitamos a visitar esta página.