Banderas en mano y con estandartes con escudos que llevaban bordados los nombres de sus escuelas y cursos, en un clima de alegría y entusiasmo, más de 800 alumnos de escuelas de todo el país fueron llenando las gradas del microestadio de la Secretaría Nacional de Deportes de Paraguay, en el que minutos más tarde comenzó la ceremonia de clausura de la edición 2016 del programa educativo Dale Juguemos, que Coca-Cola lleva adelante junto con Fundación Paraguaya. Los primeros en tomar el centro del salón fueron los 24 alumnos –mitad varones, mitad mujeres– de la Escuela Básica N°598 Domingo Savio que, al ritmo de la música y provistos de aros de hulla-hulla, desplegaron su coreografía, dispuestos en cuatro filas prolijamente señaladas por una línea de conos.

“El día de hoy estamos de fiesta. Unos 300 estudiantes de seis escuelas van a hacer una exhibición gimnástica aquí, en la Secretaría Nacional de Deportes. Ellos están muy preparados (incluso algunos vinieron con uniformes deportivos especialmente confeccionados para la ocasión) pero también muy emocionados y ansiosos, porque las escuelas a las que llega Dale Juguemos no suelen contar con oportunidades de este tipo, así que para ellos realmente es una fiesta venir, y, para nosotros, una alegría recibirlos”, afirma Bruno Vaccotti, Gerente de Educación Emprendedora de Fundación Paraguaya, poco antes del comienzo de la celebración que contó con la presencia de autoridades de la Secretaría Nacional de Deportes y del Ministerio de Educación y Cultura.

Fomentar una forma sana de esparcimiento es uno de los pilares de Dale Juguemos, que propone como espacio privilegiado de trabajo no sólo el aula, sino también el recreo. “El Programa propone jugar y aprender jugando, así que el recreo es el momento en que los alumnos aprenden y se divierten, y juegan por sobre todo”, explica Bruno.

“¡La estamos pasando excelente!”, asegura Ivana Micaela Escobar Osorio, de 11 años, quien vino junto a sus compañeros de la Escuela Básica N°724 Cristóbal Colón a presenciar la jornada de cierre del programa, y agrega: “Hay algunas coreografías que nos gustan mucho. Las grabamos para subirlas después a YouTube”. Su escuela participa de la jornada de cierre en calidad de invitada, ya que es una de las setenta en las que se implementó Dale Juguemos durante 2016.

Dale Juguemos fue creciendo con el tiempo”, explica María Luz Gill, Gerente de Asuntos Públicos y Comunicaciones de Coca-Cola – Paresa. “Empezamos con una prueba piloto tres años atrás, ¡y este año llegamos a casi 13.000 niños! Eso para nosotros es un orgullo, porque arrancamos de una manera pequeña, sin saber si esto iba a tener el apoyo de los profesores y de las instituciones, y conseguimos que la gente se entusiasme y hoy forme parte del programa”.

Desde su lanzamiento, el Programa ha llegado en forma directa a 27.870 alumnos de 4°, 5° y 6° grado de 199 escuelas públicas del Departamento Central; de forma indirecta el alcance ha sido mucho más extenso, ya que los chicos que cursan en los grados en los que no se dio el programa también se beneficiaron de los elementos de juego –como pelotas, aros, conos y muchos otros elementos didácticos– que llegaron a su colegio.  Al mismo tiempo, unos 522 docentes de esas escuelas fueron capacitados por los miembros de Fundación Paraguaya.

Más de 800 chicos asistieron a la ceremonia de clausura de la edición 2016 del programa educativo Dale Juguemos.

Aprender en el recreo

“Los recreos fueron más participativos e interesantes a partir de la experiencia de Dale Juguemos. Para los chicos, más divertidos por cierto”, asegura Estela Mary Aguiar de Chaparro, docente de la Escuela Básica N°724 Cristóbal Colón. “Están súper entusiasmados. Si es por ellos, desde la entrada hasta la salida quieren aprovechar Dale Juguemos, con todos los materiales que nos brindaron”, agrega.

 “Los niños que participan del programa –coincide Bruno– ya no se aíslan entre ellos. Si al inicio vemos un niño o niña que es más individualista en su juego, luego éste último se transforma. Dale juguemos los obliga a generar una dinámica de grupo, a compartir y a desarrollar un espíritu de equipo, porque no hay individualismo en las dinámicas planteadas. Lo que buscamos es que los chicos aprendan a conformar equipos y a hacer comunidad”.

Ese trabajo en equipo y en comunidad es el que se refleja en las coreografías grupales, algunas de ellas bastante elaboradas y extensas, que hoy despliegan los niños y niñas que participan del cierre de la edición 2016. “Armamos la coreografía entre compañeros y profesores, todos juntos, para que no haya ninguna discusión –asegura Melina Fátima de los Milagro Martínez Ortíz, de 11 años, alumna de la Escuela Básica N°7838 26 de Febrero-La Victoria–. Gracias al compañerismo y al esfuerzo de mis compañeros, pudimos hacer la ´coreo´ completa, sin discutir ni nada. Y la pasamos muy bien.”