Educar y ayudar. Capacitar y acompañar. Tejer redes de asistencia. A todo eso y mucho más se dedica la Fundación Paraguaya que, entre otros logros, en sus más de 30 años de vida otorgó microcréditos a más de 80 mil familias que no tenían acceso a un financiamiento en los bancos tradicionales por su situación de vulnerabilidad. Gracias a esa ayuda económica, decenas de miles de paraguayos lograron poner en marcha sus emprendimientos y modificar en forma radical su situación socio-económica.

Pero el objetivo de la Fundación no es sólo aportar ese importante capital inicial (que promedia 1,5 millones de guaraníes, unos US$ 250) sino también capacitar a los beneficiarios en las habilidades necesarias para gestionar sus iniciativas. 

Eugenia Peroni, Directora de Política Social de la Fundación Paraguaya, explicó a Journey que el foco de la ayuda está puesto en la enseñanza de las herramientas de negocios y los procesos que se deben cumplir para reducir los riesgos. "Nuestra tarea consiste en hacer un acompañamiento para que este crédito no se pierda en el camino y que realmente logremos desarrollo", indica Eugenia.

Eugenia afirmó además que la mayor parte de sus clientes son mujeres en situación vulnerable que se unen para formar los llamados “Comités de Mujeres”, a través de los cuales se consigue aplicar el principio de "la unión hace la fuerza".

"Cuando se juntan se potencian. Antes la mujer era mucho más vulnerable y las limitaciones que tenían eran mayores, pero al formar estos pequeños grupos logramos romper las barreras que encontrábamos", destacó Eugenia. Estos grupos, unos 2.500 a finales del año pasado, están integrados por entre 15 y 30 vecinas, para facilitar la continuidad de los encuentros. El dinero del microcrédito que otorga la Fundación Paraguaya se entrega al comité y no a una sola persona, lo que obliga al grupo a regirse por un sistema empresarial en el que cada integrante asume un rol dentro de la organización. Las mujeres reciben capacitación para aprender a administrar los recursos y generar ingresos a través del emprendimiento que realicen.

En sintonía con el espíritu emprendedor que promueve la Fundación, en 2017 comenzaron las capacitaciones del programa Emprendamos Juntas, que se realizan en alianza con Coca-Cola Paresa para empoderar a mujeres que integran la cadena de valor de la Compañía, en su mayoría emprendedoras de pequeños comercios.

En paralelo a la asignación de microcréditos, la Fundación intenta diagnosticar y revertir la situación de vulnerabilidad en que se encuentran estas personas. Para ello elaboraron un "Semáforo de la pobreza", que permite identificar los principales indicadores que potencian la situación de vulnerabilidad. "El semáforo tiene 50 indicadores en seis dimensiones. Creemos que la pobreza no depende sólo del ingreso sino de varios factores. Entonces tenemos salud y medioambiente, educación y participación, ingreso y empleo, interioridad y motivación", explica Eugenia.

"La aplicación es visual, con tres imágenes: la roja indica una situación que hay que atender con urgencia, la amarilla indica que hay que reformular para seguir avanzando y la verde marca la situación óptima. Por ejemplo, si se aplica el semáforo al tema del ahorro, el rojo sería que ningún miembro de la familia ahorra, en amarillo sería que se ahorra pero sin planificación, y en verde que se ahorra y de planifica. El diagnóstico permite elaborar un plan de trabajo", ejemplifica Eugenia.

De esta manera, cada una de las más de 80 mil familias con las que trabaja la Fundación Paraguaya consiguió ir cambiando las luces rojas por amarillas, que pasarán a verdes gracias el "empujón" económico, la capacitación empresarial y la identificación de los principales problemas a resolver.

Si querés saber más sobre el programa Emprendamos Juntos, que Coca-Cola Paresa realiza junto a la Fundación Paraguaya, mirá esta nota

Si querés conocer la historia de Acela, una artesana que emprendió su negocio gracias a un microcrédito de la Fundación Paraguaya, mirá esta nota.