En enero de 2017 Coca-Cola recibió a los miembros del círculo íntimo del Dr. Martin Luther King (h) en su sede central en Atlanta, Estados Unidos, para una charla sobre el legado del líder de derechos civiles y el papel que la Compañía desempeñó en una cena que rendía homenaje al Premio Nobel de la Paz en 1964.

Los panelistas visitaron una muestra en el campus de Coca-Cola dedicada al Dr. King y su Premio Nobel de la Paz. Organizada por el sector de archivos de la Compañía conjuntamente con Woodruff Libraries en el Centro Universitario de Atlanta y Emory University, la colección exhibió fotografías, cartas, recortes de periódicos y otros objetos que documentan los acontecimientos históricos de 1964 y 1965, y el cruce de la vida del Dr. King con Coca-Cola.



El panel fue moderado por la reconocida periodista Maria Saporta, y contó con la participación de la Dra. Bernice A. King, CEO de The King Center y la hija menor de Dr. King; Xernona Clayton, quien trabajó en estrecha colaboración con el Dr. King y Coretta Scott King a mediados de los años ‘60 durante su participación en la Conferencia Sur de Líderes Cristianos. También estuvo Janice Blumberg, reconocida autora y oradora sobre historia judía norteamericana.

Luego de que el Dr. King aceptara el Premio Nobel en Noruega, un pequeño grupo de vecinos de Atlanta, vinculado con el progresismo local, organizó una cena interracial e interconfesional para homenajear su logro y unir a las comunidades en gran medida segregadas de la ciudad. Atlanta tenía dos opciones: reconocer como debía el logro histórico o menospreciar a su hijo más aclamado en el mundo.

Las primeras invitaciones para patrocinar la cena fueron ampliamente ignoradas; sin embargo, inspiraron un fulminante titular en primera plana en el The New York Times: “Controvertido homenaje al Dr. King en Atlanta”.

Conocé el vínculo entre Coca-Cola y Martin Luther King (h) y su lucha por la igualdad y los derechos civiles
Desde la izquierda: Maria Saporta, Janice Blumberg, Dra. Bernice A. King y Xernona Clayton.

Amy Sparks

Comprendiendo la influencia que el líder de Coca-Cola, Robert Woodruff, tenía sobre la comunidad empresarial de Atlanta, el entonces intendente Ivan Allen le hizo una visita junto con el Presidente de Coca-Cola, J. Paul Austin. Allen consideraba la falta de apoyo a la cena en honor a King como una vergüenza para Atlanta, que recientemente había lanzado una campaña publicitaria nacional en la que la presentaba como la “ciudad demasiado ocupada para odiar”. Woodruff estuvo de acuerdo, e instó a Austin de Coca-Cola a que convocara a algunos ejecutivos colegas a una reunión privada en el exclusivo Piedmont Driving Club. Austin era de LaGrange, Georgia, pero había vivido y trabajado en Sudáfrica durante 14 años donde pudo ver de primera mano cómo el apartheid y el racismo causaban estragos en la economía del país. Decidido a evitar que una historia similar ocurriera en Atlanta, amenazó con trasladar la sede de la Compañía si sus pares se rehusaban a actuar.

'Es vergonzoso para Coca-Cola estar situada en una ciudad que se rehúsa a honrar a su propio Premio Nobel”, se dice que Austin expresó esa noche. “Somos una empresa internacional. The Coca-Cola Company no necesita de Atlanta. Todos ustedes deben decidir si Atlanta necesita de The Coca-Cola Company'.

Las desafiantes palabras de Austin fueron un fuerte sacudón para el grupo. En cuestión de días, todas las entradas para la cena se habían agotado.  

“(Coca-Cola) básicamente arriesgó su negocio para garantizar que Atlanta respondiera y rindiera el merecido homenaje al Dr. King”, dijo Saporta, una amiga cercana de la infancia de la fallecida Yolanda King.

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Hannah Nemer

Más de 1.500 invitados colmaron el Dinkler Plaza Hotel el 27 de enero de 1965. La multitud –cuya mayoría nunca había compartido una mesa con un miembro de otra raza– fue testigo de un apasionado discurso del Dr. King e incluso se sumó a una improvisada interpretación de “Venceremos”.

“Los artículos periodísticos de todo el país señalaron al día siguiente que ‘personas de color y blancas se sentaron y comieron juntos y celebraron este momento… y no sucedió nada” recordó Clayton, quien en 1967 se convirtió en la primera norteamericana de origen africano en tener su propio programa de entrevistas televisivas y luego fundó los Premios Trumpet en homenaje al logro afroamericano. “Fue un momento glorioso para Atlanta”.

En una carta a Edgar Forio, Vicepresidente Senior de The Coca-Cola Company de fecha 15 de marzo de 1965 (en inglés), el Dr. King escribió:

'Pocos acontecimientos me han alegrado tanto el corazón como esta ocasión. Fue un testimonio no sólo para mí sino para la grandeza de la ciudad de Atlanta, el sur, la nación y su capacidad de superar el conflicto de generaciones anteriores y realmente sentir a esta amada comunidad donde todas las diferencias se reconcilian y todos los corazones están en armonía con los grandes principios de nuestra democracia y los depositarios de nuestra herencia judeo-cristiana'.


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Amy Sparks


No fue la única vez que Coca-Cola debió dar un paso al frente para respaldar a su ciudad natal y al Dr. King. Woodruff se encontraba con el Presidente Lyndon Johnson el 4 de abril de 1968, el día en el que el Dr. King fue asesinado. De inmediato llamó a Allen para ofrecer todo el apoyo de la Compañía para mantener a Atlanta segura ya que comenzaban a desatarse violentos disturbios a lo largo de todo el país.

Durante el panel, Clayton agregó: “estamos sentados en los salones de un hombre que fue parte del movimiento sobre el cual estamos hablando. Y Coca-Cola jamás se apartó de ello. Coca-Cola fue un líder en un momento muy difícil en Atlanta, y está aquí aún hoy”.



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