Chiari Creaciones, el negocio de Marta Masi, nació entre retales de telas y unos cuantos desvelos en una casa de puertas azules que desde siempre recibe a sus visitantes a la sombra de un árbol de mango. El proyecto empezó “como algo muy caserito” y surgió en un momento en que Marta se encontraba en una situación complicada y necesitaba que entrara dinero en su hogar.

Esta emprendedora, maestra de formación, es una apasionada de las manualidades y auténtica creadora de artículos decorativos, pero durante mucho tiempo no confió en que ese pasatiempo pudiera convertirse alguna vez en una alternativa laboral. Finalmente, la actividad pasó a tener una gran importancia en su forma de vida. Marta recuerda que su primera creación fue una muñequita realizada con toallas, a la que dio vida con la ayuda de su madre.

“Mi mamá trabaja conmigo, ella es modista desde hace mucho tiempo. Lo mío es la creatividad y ella es quien le da forma con la costura”, cuenta la comerciante a Journey, acompañada por su madre, en el patio de su casa, en el Barrio Obrero de Asunción.

Poco a poco, Marta se animó a salir al ruedo y comenzó a participar en ferias, a conocer a nuevos artesanos y a innovar en sus producciones. Así, a sus muñequitas de toalla se sumaron diademas, hebillitas, muñecos antiestrés, atrapasueños y otros artículos que guarda orgullosa en el pequeño taller improvisado en el que se ha convertido su casa.

A pesar de que el negocio avanzaba y no le faltaban los clientes, esta emprendedora sabía que necesitaba una estructura que le ayudara a organizar mejor su producción y sus ventas y que al mismo tiempo le permitiera cuidar de sus hijos pequeños. Este respaldo lo encontró con Fundación Paraguaya y el proyecto Emprendemos Juntas, apoyado por Coca-Cola Paresa.

Un envión necesario

“Me faltaba el conocimiento necesario para formar un negocio. Hay herramientas que hay que saber manejar. Normalmente a uno no le faltan las ganas y entonces una salida es producir de forma casera, pero hay ciertas pautas que hay que tener en cuenta para que un emprendimiento realmente funcione”, asegura esta mujer, que pone sus manos y su corazón en el desarrollo de Chiari Creaciones.

Marta, que gracias a la Fundación Paraguaya recibió capacitación sobre cómo sacar adelante un emprendimiento, hoy está segura del siguiente paso que tiene que dar. Y lo explica con claridad, y con una sonrisa: “Formalizar mi negocio, ya que por ahora tiene un perfil casero. Creo que es el momento oportuno, de hacer algo serio”.

La emprendedora no vacila a la hora de animar a otras mujeres a perder el miedo y a seguir el mismo camino que ella tomó. A pesar de la incertidumbre de encarar un proyecto propio, la satisfacción del trabajo bien hecho y de ver cumplido uno de sus sueños es una gran recompensa.

“Sí se puede, es cuestión de que tengamos esa actitud de 'yo soy capaz'. Muchas veces, los que quieren emprender algo en lo primero que piensan es en el dinero, pero lo principal no es eso sino las ganas de hacer. Uno siempre es útil para algo”, alienta una envalentonada Marta al resto de mujeres 'guapas'.

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