La prosperidad de los negocios no radica exclusivamente en su beneficio económico; para su crecimiento es fundamental que las comunidades donde estos actúan también prosperen y se desarrollen, y en esto las compañías tienen cada vez más que ver. Con esta visión coincidieron los participantes –de organizaciones privadas, públicas y del tercer sector– de Sustentabilidad: creando valor compartido, un encuentro organizado por Coca-Cola – Paresa en Asunción.

“Todos nuestros esfuerzos en materia de sustentabilidad se vuelven más relevantes cuando los desarrollamos en forma colaborativa con otros actores de la sociedad”, aseguró Silvina Bianco, Gerente Senior de Asuntos Públicos para Coca-Cola en Uruguay y Paraguay, quien también explicó que los tres pilares básicos de la estrategia de Coca-Cola en ese sentido son el cuidado del medio ambiente, el trabajo en comunidad y el bienestar de las personas.

En cuanto al medio ambiente, la Compañía se centra en políticas de conservación del agua. María Luz Gill, Gerente de Asuntos Públicos y Comunicaciones de Coca-Cola – Paresa, señaló que desde hace 10 años se desarrollan diversos programas internos de cuidado del agua en las plantas de producción, como por ejemplo de recogida de agua de lluvia. Gracias a ellos se ha generado un ahorro del 20% en el consumo de agua durante el proceso productivo.

Además, junto con la Fundación Moisés Bertoni, Coca-Cola desarrolla el programa Gotas de vida, que comenzó en 2011 para llevar agua potable a seis comunidades del sureño departamento de Ñeembucu. Gill explicó que carecer de agua segura para consumo humano genera varias complicaciones para las personas como ser más proclives a padecer enfermedades, el aumento de ausentismo de los niños en las escuelas y que muchos niños dediquen gran parte de su día a acarrear agua porque no tienen una llave cercana mediante la cual acceder a agua potable. Gotas de vida ya facilitó el acceso al agua potable a más de 3.000 personas.

Entre otros proyectos de cuidado del medio ambiente, la Compañía también brinda su apoyo a la Fundación Moisés Bertoni y a la Fundación Avina en un proyecto para la conservación de la Reserva Natural del Bosque Mbaracayú, ubicada en el Departamento de Canindeyú, en la región oriental de Paraguay. Allí, con la colaboración de productores locales, se busca enriquecer, recuperar y recargar los acuíferos de la zona, según explicó en el encuentro Yan Speranza, Director General de la Fundación Moisés Bertoni.

En cuanto a las propuestas comunitarias, entre 2012 y 2016, Coca-Cola y Fundación Paraguaya desarrollaron el programa Dale Juguemos, que buscó convertir el recreo en un momento de aprendizaje e integración mediante el juego. El objetivo fue que los mismos niños naturalizaran conductas positivas. También participaron el Ministerio de Educación y Cultura y la Secretaría Nacional de Deportes de Paraguay.

Entre las iniciativas por el bienestar de las personas, Melina Bogado, Gerente de Marketing de Coca-Cola – Paresa, explicó que la Compañía está comprometida a ofrecer una amplia oferta de bebidas. En Paraguay, Coca-Cola ofrece 36 opciones, de las cuales 28% son bajas o sin calorías y este año implementó su estrategia global de Marca Única, con el fin de impulsar las variantes bajas y sin calorías.

Más allá del impacto económico

El impacto económico que las empresas generan en los países es clave para su desarrollo. En el caso de la Compañía en Paraguay, Francisco Sanfurgo, Gerente General de Coca-Cola – Paresa, especificó que se generan más de 10.000 empleos directos e indirectos, se atienden a más de 53.000 clientes –de los cuales el 75% son pequeños comercios como kioscos, almacenes y autoservicios–, y se invierten U$S 28 millones en producción, distribución y marketing. Sin embargo, la creación de valor va más allá de la generación monetaria y se basa en tener un impacto positivo en la sociedad.

Esa relación ganar-ganar para la sociedad y las empresas es la base del concepto valor compartido que Dane Smith, Director General de la una consultora sin fines de lucro especializada en cambio social FSG, explicó durante su presentación. Esta idea, según el experto norteamericano, implica un cambio de paradigma porque mientras que tradicionalmente la sociedad pensaba que las empresas estaban en conflicto con lo que ella necesitaba y que los problemas sociales –como la pobreza o la falta de educación– eran responsabilidad del gobierno y de fundaciones filantrópicas, hoy el valor compartido enseña que existen oportunidades para que las compañías desarrollen servicios o productos que ayuden a resolver esos problemas y, a la vez, puedan hacer negocios. En definitiva, la sustentabilidad y la creación de valor requieren de la participación de todos.

Si querés conocer más sobre el programa Gotas de vida leé esta nota.

Si querés conocer más sobre nuestro proyecto en la Reserva de Mbaracayú leé esta nota.