Del abuelo al padre y de éste a su hijo: el paraguayo Diego Kallsen lleva 10 años siguiendo la tradición familiar de coleccionar artículos de Coca-Cola. En su casa de Asunción dio vida a un museo personal de artículos de la Compañía, que hoy abre sus puertas para recibir a Journey.

Allí, miles de botellas de Coca-Cola, provenientes de todos los rincones del planeta, atiborran las estanterías. Las hay con el nombre de Coca-Cola escrito en chino, japonés, árabe e hindi, entre otras. "Tenemos 12.500 piezas. Son más o menos 7.000 botellas y el resto es merchandasing: ositos, llaveros, relojes, platos, piezas de colección varias", explica.

Las joyas de la colección

Diego acaba de comprar en Texas (Estados Unidos) una botella 'Hutchinson', el modelo original en el que comenzó a embotellarse la Coca-Cola, que mide 22 pies de altura y se utilizaba para promocionar el producto en el exterior de las farmacias donde se vendía el jarabe entre 1902 y 1910.

Pero el que promete convertirse en su objeto favorito todavía no llegó a sus manos: se trata de una de las botellas de champán que se sirvieron durante la cena de aniversario de los 100 años de la Compañía en Atlanta (EE.UU.), que viene además cerrada, con un certificado de originalidad y con el menú de la cena que se sirvió ese día.

Otras rarezas también integran su colección, como una de las primeras botellas que se fabricaron en Paraguay, que son "únicas y muy complicadas de conseguir”. "Existen sólo cinco y yo tengo una”, relata el orgulloso coleccionista.

"Coca-Cola tiene una especie de magia, es algo que reúne a la gente. Vas a Japón y le decís a un japonés "Coca-Cola" y te entiende. Para cualquier persona –aunque haya diferencias de religión, política, país o idioma–, Coca-Cola es identificable, y es algo muy atractivo para un coleccionista, que encuentra objetos de la marca en todo el mundo, asegura.

Diego sonríe entre latitas, botellas de vidrio, llaveros, peluches, coches y más: heredero de la pasión por Coca-Cola, recorre con orgullo los pasillos de su colección. Todo indica que las nuevas generaciones se sumarán a la tradición familiar.