Cuando conocés a Larry Singleton es difícil imaginar a cualquier otra persona realizando su tarea de gerente de decoración de Cracker Barrel Old Country Store (N. de la R: se trata de una cadena estadounidense de restaurantes y negocios de regalos muy conocida) en Lebanon, Tennessee, Estados Unidos.

Con su larga barba blanca y tiradores sobre una camisa azul a cuadros acomodada cuidadosamente dentro del jean azul gastado, y hablando con un lento acento sureño, parece y suena como si hubiera nacido para ese rol. Y, en cierto modo, así fue.

Durante los últimos 37 años, Singleton ha curado una colección de más de un millón de antigüedades y otras piezas norteamericanas de principios del siglo XX que, eventualmente, llegan a las más de 600 tiendas Cracker Barrel Old Country Store en todo el país. Él es el responsable de buscar y comprar objetos locales y regionales, desde letreros publicitarios de metal, teléfonos de manivela y radios antiguas, hasta utensilios de cocina de hierro fundido, juguetes vintage e instrumentos musicales para crear la sensación de un almacén de ramos generales del 1900.

Heredó su trabajo de sus padres, Don y Kathleen Singleton, a quienes en 1969 se les acercó el fundador de Cracker Barrel, Dan Evins, para equipar su primer restaurante en la ciudad.

“(Dan) tenía la idea de crear este antiguo negocio rural sobre la carretera interestatal, que en ese momento se estaba terminando de construir”, explica Singleton sentado en una mecedora como las que adornan los porches delanteros de Cracker Barrel. “Fue pensado para turistas y viajeros, pero también como un lugar al cual uno podía llevar a sus hijos. En ese entonces no había muchos espacios en las rutas para detenerse con la familia”, recuerda.

A medida que se fueron abriendo más restaurantes, los Singletons, que eran propietarios de un  negocio de antigüedades, se unieron al equipo de Cracker Barrel como diseñadores a tiempo completo y colaboraron con la decoración de los primeros 30 locales.

El joven Larry los acompañaba durante las excursiones de fin de semana a mercados de pulgas, ferias de ventas de objetos usados y remates de antigüedades y rápidamente descubrió su pasión por el coleccionismo. Trabajó en el primer Cracker Barrel cuando tenía 15 años, lavando platos y limpiando mesas hasta que obtuvo un gran ascenso. “Pasé a trabajar en la estación de servicio por las noches”, recuerda con una sonrisa.

Hacia fines de 1979, cuando enfermó su madre, comenzó a ayudar a su padre y finalmente lo sucedió. “El primer local que diseñé fue Harding Place en Nashville, creo que era la tienda 33 ó 34”, señala. Su madre falleció antes de ver el fruto de su trabajo.

“Siempre pensé que habría estado orgullosa de lo que hemos logrado y de cómo continuamos haciéndolo funcionar durante todos estos años”, comenta. “Mi mamá amaba las antigüedades. Le encantaba encontrarlas y estar alrededor de ellas. Y tenía un gran ojo”.

El detrás de escena de la decoración de la cadena de restaurantes que despierta recuerdos


En la actualidad, los hallazgos de Singleton se abren camino a través de los casi 2.500 metros cuadrados de las oficinas centrales en el campus de la sede de Cracker Barrel, que alberga aproximadamente 90.000 piezas de decoración. Junto con su pequeño equipo limpian y restauran cada objeto, pero conservando una apariencia gastada. Todo está etiquetado con un código de barras, catalogado y ubicado en estantes según categorías. Todo es original; no hay reproducciones.

“Intentamos encontrar piezas auténticas que hayan estado en las viejas tiendas de campo que vendían de todo”, asegura Singleton.

El detrás de escena de la decoración de la cadena de restaurantes que despierta recuerdos

Los objetos de Coca-Cola han sido una constante en los restaurantes Cracker Barrel desde sus comienzos. El edificio central de decoración incluye aproximadamente 300 piezas con la marca Coca-Cola y aproximadamente otras 2.000 pueden encontrarse en los locales Cracker Barrel. “Coca-Cola es una marca icónica”, resalta Singleton. “Los carteles de publicidad, las heladeras de la década del ‘50, los embalajes y las máquinas de Coca-Cola en el patio delantero... siempre han encajado perfectamente con lo nuestro”.

El detrás de escena de la decoración de la cadena de restaurantes que despierta recuerdos


En el edificio central se diseñan los nuevos restaurantes. Singleton y su equipo pasan aproximadamente una semana sacando objetos de los estantes y haciendo bosquejos de cada comedor, porche delantero y área comercial. Luego, todo es fotografiado, inventariado y cuidadosamente empaquetado para su envío.

El detrás de escena de la decoración de la cadena de restaurantes que despierta recuerdos


Cada Cracker Barrel es único. Cuando se diseña la decoración para un nuevo local, el equipo de Singleton investiga la historia de la ciudad e identifica objetos que se adecúen a la zona. Por ejemplo, una bicicleta muy antigua cuelga en la pared externa del Cracker Barrel de las afueras de Portland, Oregón, una ciudad bien conocida por su amor por esos rodados.

La emoción por encontrar objetos nunca desaparece. “En el fondo, somos buscadores de tesoros”, reflexiona Singleton. “Amamos descubrir y encontrar cosas. Y lo que más valoro es que exhibimos todo de tal manera que cualquiera puede disfrutarlo”.

'Cracker Barrel siempre ha intentado crear un sitio donde las personas puedan compartir sus vidas con los demás y establecer vínculos en lugar de mirar sus teléfonos. De eso se trata'.



Singleton dice que ama ver que la decoración –que es tan parte de la experiencia Cracker Barrel como su comida casera y el trato familiar– despierta recuerdos y emociones para muchas generaciones de clientes.

En la cultura acelerada y obsesionada por la tecnología de hoy, Cracker Barrel brinda un respiro bienvenido.

El detrás de escena de la decoración de la cadena de restaurantes que despierta recuerdos

“Creo que a las personas les ayuda a bajar las revoluciones al menos un poquito. Evoca a un tiempo en el que la gente se tomaba una hora o más para conversar de la vida con los demás. Cracker Barrel siempre ha intentado crear un sitio en el que las personas pudieran compartir sus vidas con otros y establecer  vínculos en lugar de mirar sus teléfonos. De eso se trata”, concluye Singleton.

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