Aunque los pobladores que viven en torno a la Reserva de biosfera del Bosque Mbaracayú, en el extremo norte del Paraguay, hablan de “monte” al referirse a las partes no deforestadas de sus propiedades, basta internarse en estas áreas para notar cómo la tala selectiva de ciertas especies de árboles nativos para la producción de carbón vegetal va dejando agujeros dentro de la espesura. Al día de hoy el monte ha perdido su densidad y, también, su sombra, dejando progresivamente de ser refugio y hábitat para las aves y los animales silvestres característicos de la región.

El problema es que quienes talan para producir carbón no vuelven a plantar y, así, lo que era monte va dejando de serlo. Con el objetivo de repoblar el monte de las tierras que rodean a la reserva de Mbaracayú, la Fundación Moisés Bertoni lleva adelante un programa para el cultivo de yerba mate, que ofrece como estímulo a los pobladores de una actividad económica sustentable y alternativa a la producción carbón, que además permite recuperar el monte nativo.

“En los últimos años, el monte que rodea a la reserva ha sufrido un retroceso a partir del auge de la soja en esta zona, por lo que empezó a haber deforestaciones masivas realizadas por los grandes sojeros. Y últimamente, los productores pequeños hacen carbón de la madera, lo que lleva a que haya más tala de árboles”, explica Reinaldo Barrientos, técnico de campo de la Gerencia de Desarrollo Territorial de la Fundación Moisés Bertoni.

El programa de reforestación abarca en la actualidad a unos 80 productores locales. “El trabajo que estamos haciendo con los productores consiste en, primero, enriquecer el bosque con una especie nativa, que es la yerba mate. A partir de ahí trataremos de generar un mercado en el exterior para esta yerba. Hoy trabajamos para que sea patentada como la yerba Mbaracayú”, agrega Reinaldo sobre este producto, que será orgánico.

Recuperar el monte en torno a la reserva es una estrategia para preservar su flora y fauna nativa, que se cuenta dentro de las más diversas de Paraguay. Hay unas 1.177 especies vegetales registradas en Mbaracayú. En cuanto a la fauna, hay contabilizadas unas 417 especies de aves y 90 de mamíferos, de los que 17 están en riesgo de extinción. Unas 83 especies de peces habitan los cursos de agua de la reserva, 51 de reptiles, 34 de anfibios y 1300 invertebrados.

Al favorecer el desarrollo del monte a través del cultivo de especies nativas como la yerba mate, se logra fortalecer los llamados “corredores biológicos” –que son los espacios de monte en torno de la Reserva– que permiten el intercambio de poblaciones de plantas y animales entre la Reserva y otras áreas cercanas que aún conservan su flora y fauna nativas (como la Reserva Natural Privada Morombí, que se encuentra al sur y que posee unas 30.000 hectáreas de bosque), favoreciendo así el flujo y la diversidad genética, para que las especies del Mbaracayú no queden aisladas.


Mayor valor nutricional

Cuando crece dentro del monte, el árbol de la yerba mate (Ilex paraguaiensis) ofrece en sus hojas cantidades más altas de cafeína que cuando crece bajo el sol director, lo que hace que la yerba tenga un valor nutricional y un interés más altos. “Con diferencia a lo que está plantado en forma convencional, el último estudio de la yerba mate que realizamos en la planta procesadora con la que estamos trabajando muestra que la yerba mate que crece bajo la sombra del monte tienen más cafeína y proteínas en todas las hojas”, explica Reinaldo y agrega que a esta yerba se la conoce como “bajo monte”.

La yerba mate que se produce bajo monte comienza a ser productiva a partir de los cuatro de vida de la planta y los plantines de yerba cultivados en las propiedades de los productores que participan del programa de reforestación de la Fundación Moisés Bertoni ya tienen tres. “Desde el año que viene se va a hacer poda de formación y las hojas que se podan ya se pueden usar, pues la gente experta en yerba mate dice que, en bajo monte, a partir de los cuatro años ya se puede utilizar para producir yerba mate”, se entusiasma Reinaldo.

Para acompañar la tarea de la Fundación Moisés Bertoni, Coca-Cola participó como presentadora del último congreso de Responsabilidad Social Empresarial de la Asociación de Empresarios Cristianos, donde la ONG calculó el dióxido consumido en dicho evento y cuántas plantas deberían plantarse para compensarlo.  Es una manera más de ratificar el compromiso de la Compañía con la naturaleza y las comunidades.