La Asociación de Empresarios Cristianos (ADEC) dedicó por completo al Medio Ambiente el IX Congreso Internacional de Responsabilidad Social Empresarial (RSE). En la apertura del encuentro celebrado en el Hotel Sheraton de Asunción, el presidente de ADEC, Juan Luis Ferreira, advirtió sobre la necesidad de que las empresas incluyan en sus directorios al hasta ahora “accionista invisible”: el Medio Ambiente.

En esa línea, durante los dos días en que se desarrolló el congreso las exposiciones se centraron en la transmisión de ideas inspiradoras y el conocimiento sobre los desafíos y oportunidades ambientales,  así como también sobre las herramientas y contactos que permiten desarrollar estrategias que generen en las empresas una auténtica transformación ecológica.

Y como no alcanza sólo con declamar buenas intenciones, ADEC y la Fundación Moisés Bertoni –aliada de Coca-Cola en el desarrollo de proyectos medioambientales- se encargaron de convertir el foro de ideas en un auténtico ejercicio de sustentabilidad.

Compensar con oxígeno el dióxido de carbono generado

La Compañía asumió la tarea de calcular la cantidad de CO2 que se generaría durante las dos jornadas que duraron los foros y debates del Congreso de RSE. De esta manera se pudo compensar la generación de esa huella a través de la compra de créditos de carbono a la Fundación.

Se trata de una iniciativa innovadora. Consiste en calcular a través de parámetros internacionales cuál será el costo ecológico del evento, cuánto dióxido de carbono se libera a la atmósfera debido a, por ejemplo, los traslados en vehículos desde y hacia el evento” explicó a Journey Yan Speranza, director de la fundación.

Coca-Cola compró los créditos de carbono necesarios para compensar la huella de carbono generada. Estos créditos equivalen a la adquisición y protección del terreno boscoso necesario para compensar las emisiones de CO2 liberadas durante el evento.

Camino a seguir

Para Yan, la iniciativa de la Compañía es inspiradora y apunta a generar un efecto multiplicador. En la actualidad en Paraguay no existe ninguna ley que obligue a la compañías a compensar la huella de carbono que generan sus negocios o plantas de producción, por eso la difusión de este tipo de práctica se vuelve central para que cada vez más empresas se sumen al cuidado del Medio Ambiente.

En este sentido, el director de la Fundación Moisés Bertoni recalcó que en algunos países europeos existen regulaciones que obligan a las empresas a devolver en oxígeno el dióxido de carbono emitido por su actividad. Para ello cuentan con varios instrumentos como el desarrollo de acciones concretas que reduzcan el impacto del CO2 que generan o bien su compensación por medio de la compra de créditos de carbono.

La huella de carbono fue precisamente el tema central de uno de los paneles del primer día del encuentro. En ese marco Hernán Blanco, de la Fundación Avina advirtió que los seres humanos ya estamos viviendo a crédito con la naturaleza. En Paraguay, señaló, la bio-capacidad se encuentra en franco retroceso. Es frente a este escenario que iniciativas como la de Coca-Cola, que detalló durante la charla María Luz Gil, Gerente de Asuntos Públicos y Comunicaciones de Coca Cola Paresa, se vuelven imprescindibles.

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