Caitlin Bowron pasa sus días entre una colección de arte que vale millones de dólares. La responsabilidad que tiene es grande, pero eso no implica que sostener en sus manos un Picasso deje de ser especial para ella.

Bowron, Gerente de Marca y Bellas Artes de Coca-Cola -actúa como la curadora de arte interna de la Compañía-, todavía recuerda la primera vez que visitó la sede central en Atlanta y, al final de un largo pasillo, vio una de las pinturas del reconocido artista español. A medida que se acercaba a la obra comenzó a reconocer las formas y se sorprendió por la sencillez de la escena. “Quedé atónita y sin palabras”, dice Bowron. “No solo tenía frente a mis ojos una de las obras de mi artista favorito, sino que además ahora era la orgullosa curadora del proyecto.”

Según Caitlin, trabajar con esa calidad de obras de arte no deja de sorprenderla y le da ese momento “¡wow!, esto es lo que hago todos los días”. Cuenta que cuando era chica tenía diferentes aspiraciones: quiso ser bailarina de ballet, un sueño que en cierto sentido se volvió realidad cuando su tía la llevó a un museo con obras de Edgar Degas, cuyo arte se centra principalmente en el tema de la danza. Más tarde, su abuela le dio lo que para ella es todavía “uno de los regalos más preciosos que jamás recibí. Era un libro con imágenes a basado en la famosa escultura de Degas, “La Pequeña Bailarina de Catorce Años”.

Un día con la curadora de arte de Coca-Cola
La Gerente de Marca y Bellas Artes de Coca-Cola transmite su pasión por la belleza artística a diario.

En 2013, Bowron visitó el Museo de Orsay en París e ingresó a una sala dedicada a Degas, donde recuerda haberse quedado boquiabierta ante la belleza de la cual había estado tantos años enamorada: tenía frente a ella a “La Pequeña Bailarina de Catorce Años”. “Mis ojos se llenaron de lágrimas. “La luminosidad y la sencillez de esa pequeña niña; las emociones por los recuerdos en torno a esta pieza en un libro que me dio mi tía; la experiencia humana de contemplar algo tan exquisito y que significa tanto para una persona es increíblemente único e irremplazable”.

Desde 2015, Bowron comparte su pasión por la belleza artística en Coca-Cola, una Compañía con una historia rica en el arte y la publicidad estadounidense. Luego de trabajar con los equipos de Archivos y Comunicaciones Digitales, se incorporó al Departamento de Operaciones y Estrategias de Trabajo Global.

En los últimos meses, ha curado las recientes exposiciones del campus central en The Coca-Cola Company, conmemorando los Juegos Olímpicos, el Día de los Veteranos, las icónicas obras de Coca-Cola de Andy Warhol que posee la Compañía, así como una colección de obras de arte y cultura americana. Esas exhibiciones han estado en los pasillos, espacios comunes de trabajo y de descanso de la sede central de Atlanta para que todos los empleados que transitan por allí las pudieran apreciar, aún cuando muchos pasan apurados.

Pero el arte está ahí para ellos y esa idea se mantiene desde hace 31 años, cuando se creó el Departamento de Bellas Artes de Coca-Cola. En ese momento -1986-, el área contaba con alrededor de 860 piezas. En las últimas tres décadas se ha ampliado a más de 2 mil obras únicas, lo que no sólo genera un sentimiento de orgullo a sus empleados, sino que además se crea una experiencia especial de trabajo todos los días. Caitlin es quien se encarga de generarla.

Un día con la curadora de arte de Coca-Cola
Coca-Cola posee más de 2 mil obras distribuidas a nivel mundial.

“Tener la oportunidad de observar obras excepcionales en persona es algo único. Lamentablemente, en muchas oficinas no cuentan con los recursos para hacerlo, pero nosotros sí los tenemos”, señala orgullosa.

Cuando Bowron cura una exposición de arte, crea un diseño para la exhibición. Su objetivo es organizarla de manera tal que sea lo más significativa posible para los observadores. Se encarga de colocar cada pieza de una serie y decide dónde debería estar cada una. “Es una tarea que requiere precisión con cada ubicación”, explica. Y confiesa que siempre tiene en cuenta la circulación e imagina la experiencia que le gustaría que experimenten los empleados cuando vean la muestra dos semanas más tarde.

Un día con la curadora de arte de Coca-Cola
Prepara su trabajo con precisión para deleitar a los observadores.

Una de sus colecciones favoritas en Coca-Cola es una serie de grabados realizados por Roy Lichtenstein, quien es uno de sus artistas favoritos. Las complejidades de algunas de las obras impresionistas abstractas de Lichtenstein le cuentan nuevas historias cada vez que las mira; y ella quiere que sus colegas también tengan esa experiencia.

Para Bowron, los frutos de su trabajo adoptan la forma de conversaciones que se escuchan en los pasillos. “Observar esa pausa y mirar a las personas aminorar su paso y tomarse un momento en su día para disfrutar del arte es increíble”.

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