Existen pocas cosas más emblemáticas que una botella de Coca-Cola. ¿O acaso no es fácilmente reconocible por gente de cualquier edad, en cualquier lugar del mundo, aún al simple tacto y estando a oscuras? Esa magia que logró la célebre botella contour es la que buscan replicar los diseñadores e investigadores que trabajan en el Centro de Innovación y Desarrollo de Coca-Cola (CIDCC) en México, donde nacen las bebidas que la Compañía ofrece para toda Latinoamérica, para quienes la búsqueda de nuevos envases es tan importante como el hallazgo de fórmulas novedosas para la ampliación del portafolio de la Compañía.

“El empaque es uno de los desafíos más importantes que tenemos: nuestro objetivo es que sean icónicos. Por eso, cada una de nuestras marcas posee un envase único”, asegura Juan Daniel Benito, Gerente del Área de Desarrollo de Empaques del CIDCC. Y explica qué pretenden cuando diseñan un nuevo envase: “Ofrecerle la mejor experiencia al consumidor, que sea sustentable y que sea capaz de mantener la calidad del producto”.

En diálogo con Journey, Juan explica que en su área detectan dónde hay una oportunidad, luego buscan ideas, avanzan en distintos desarrollos y antes de salir al mercado realizan múltiples pruebas, incluso en el Centro de Innovación y Desarrollo, donde evalúan cómo reciben los consumidores la novedad. Durante 2017, desde el CIDCC de México, que brinda servicio a unos 40 países de América Latina, se lanzaron 87 empaques nuevos al mercado.

Con foco en el medio ambiente

Una de las metas de la Compañía es reducir la cantidad de plástico que utiliza en sus envases, como una manera de minimizar su huella sobre el medio ambiente. En ese contexto, años atrás implementó un proyecto a nivel mundial que permite emplear un 25% menos de plástico en los envases de sus productos que se llenan en caliente, tales como jugos, néctares, tés y Powerade.

“Al tratarse de bebidas sensibles, cuyos envases se tienen que llenar a 85ºC de temperatura, se requieren botellas muy pesadas y que resistan el vacío que se produce cuando se enfría el contenido. Eso limita mucho el diseño”, explica Juan. Y agrega que consiguieron esa reducción del 25% gracias a una tecnología nueva. “Esta reducción es record mundial: nadie más en la industria consiguió estos pesos. En Coca-Cola somos los primeros en utilizarla, y nuestro objetivo es extender su uso a todo nuestro Sistema”, informó el especialista.

Además del menor uso de plástico, la Compañía apuesta fuertemente al reciclado. A comienzos de 2018, James Quincey, el CEO Global, anunció el lanzamiento de “Un Mundo Sin Residuos”, la iniciativa por la cual Coca-Cola se compromete a recolectar y reciclar, para el año 2030, el equivalente al 100% de los envases que pone en el mercado. El plan contempla también un enfoque renovado de todo el ciclo de vida de los empaques: desde cómo se diseñan y fabrican botellas y latas, hasta cómo son recolectadas, recicladas y reutilizadas. Uno de los objetivos a largo plazo es que todos sus empaques sean completamente reciclables. “En México ya salimos con la botella de Ciel, el agua de Coca-Cola en el país, con material 100% reciclado”, detalla Juan.

El líder del área de empaques aprovechó la visita de Journey al CIDCC para presentar públicamente el Sistema Phoenix, un dispenser muy similar al Freestyle creado en 2009, con el que se pueden personalizar las bebidas y darle, por ejemplo, un toque de sabor cereza a una Coca-Cola Sin Azúcar. “Phoenix ofrece 30 opciones de bebidas. Por ahora lo vamos a probar en México y luego veremos si lo ampliamos a otros mercados”, anticipó.

Mientras celebran los logros alcanzados, Juan y su equipo ya piensan en lo que vendrá. Con eje en satisfacer los deseos de los consumidores de unos 40 países latinoamericanos, siendo cuidadosos con el medio ambiente, en el CIDDCC de México la rueda de la innovación nunca deja de girar.