Rodeadas por la exuberancia de la naturaleza, en medio de la Reserva de biosfera del Bosque Mbaracayú, 300 alumnas pasan sus días entre libros, talleres y actividades recreativas. El Centro Educativo Mbaracayú (CEM), administrado por la Fundación Moisés Bertoni, brinda educación a estudiantes de origen rural. A través de la formación académica, este Bachillerato Técnico en Ciencias Ambientales las impulsa como poderosas agentes de desarrollo sostenible y protección del medio ambiente.

El ajetreo en los pabellones presagia un día agitado luego del habitual sonido de la campana, que da aviso para que las alumnas se preparen para las clases. “Vivir aquí con todas las chicas, a las que considero mis hermanas, es una experiencia única e inolvidable. Cuando termine mis estudios me va a ser difícil separarme de todas; por eso, quisiera seguir la carrera de Ingeniería Ambiental para estar lo más cerca posible, investigar y conocer las especies de aves y otros animales que están dentro de la reserva”, cuenta Diana Cardozo, alumna del segundo curso.

Mientras los turistas llegan al hotel Mbaracayú Lodge -ubicado en el mismo predio que el centro educativo-, las alumnas continúan con sus tareas al ritmo habitual. Las estudiantes tienen rutinas específicas y se distribuyen los trabajos de limpieza, cocina, mantenimiento, servicio en el hotel y cuidado de la huerta.

Lograr que las familias de las alumnas relegaran mano de obra joven en medio de la selva guaraní en favor de su educación fue uno de los desafíos que debió sortear el CEM. Las primeras señales del impacto positivo de este modelo educativo en las jóvenes fueron clave para lograr la confianza de las familias.

La escuela funciona en las inmediaciones del Mbaracayú Lodge, que busca desarrollar el turismo sostenible en su zona de influencia y a la vez funciona como centro de capacitación y formación laboral de las alumnas del CEM. En el lodge, el turista tiene la oportunidad de interactuar con las estudiantes, quienes brindan atención al público como parte de su proceso de formación en turismo, hotelería y gastronomía.

“Buscamos la autosustentabilidad a través del plan de agronegocios que lleva adelante la escuela. Las chicas cuidan la huerta, la cocina y el hotel, y los ingresos que se obtienen van destinados a la manutención del colegio”, explica Sonia Sanabria, Directora del CEM.

Las actividad en el Mbaracayú Lodge ayuda a financiar el proyecto del CEM. 

“La idea de este colegio surgió con el objetivo de combatir la discriminación hacia las mujeres en zonas rurales; asimismo, buscamos que sean líderes y agentes de cambio en sus comunidades. Generalmente, las jóvenes son excluidas del sistema educativo porque los centros están muy lejos o porque se quedan a cuidar a los hermanitos”, dice Sonia.

Hasta la fecha se graduaron 280 adolescentes, lo que le valió a la Fundación Moisés Bertoni un galardón en los Premios Fundación BBVA a la Conservación de la Biodiversidad en la categoría Actuaciones en el Mundo.

Aprender de la naturaleza

La Reserva Natural del Bosque Mbaracayú cuenta con más de 64 mil hectáreas y constituye uno de los últimos grandes remanentes de bosque subtropical denso y húmedo del Paraguay.

Conservar esta maravilla natural es un desafío que sólo será posible a largo plazo mediante el compromiso y la participación de sus habitantes. Con esta convicción, la Reserva abrió sus puertas y recibe a las alumnas con el fin de que desarrollen una experiencia personal y de este modo se estreche el vínculo entre la comunidad y la naturaleza.

“El hecho de que el colegio esté dentro de la reserva es crucial: las alumnas tienen una conexión especial con el bosque y por eso lo aman. Este cariño hacia la naturaleza genera un sentido de pertenencia en ellas y en sus familias”, dice la directora. “Nadie en su sano juicio destruiría el lugar donde viven sus hijas”, apunta Jésica Paredes, alumna del segundo año.

Además de la malla curricular -aprobada por el Ministerio de Educación y Ciencias-, las alumnas del centro realizan numerosas actividades extracurriculares: robótica, emprendedurismo y educación financiera; incluso fundaron una cooperativa.

“Me siento muy orgullosa de formar parte de esta gran iniciativa. El 30% de nuestras egresadas entraron a la universidad y el resto trabaja o ya formó una familia, dirigiendo su propia huerta o su propio negocio”, finaliza Sonia.

Las alumnas se hacen cargo del cuidado de las huertas.

Además del proyecto educativo, la Fundación Moisés Bertoni impulsa en la Reserva de Mbaracyú el proyecto de conservación de agua, que cuenta con el apoyo de la Fundación Coca-Cola y la Fundación Avina. El programa se puso en marcha en el 2017 y logró el compromiso de 213 familias rurales: los agricultores reciben ayuda para mejorar la productividad de sus kokues (chacras) y la infiltración de agua de las lluvias en las napas subterráneas.