Te contamos la historia de una de las organizaciones ambientales más emprendedoras de Paraguay, que alienta el cuidado de especies centenarias del país.

Paraguay tiene una de las tasas de deforestación más altas del mundo. Según informes de la Secretaria del Ambiente (SEAM) y varias ONG, de las 27 millones de hectáreas de bosques que había en el Chaco, solo unas 12 millones subsisten hoy día y se estima que la desaparición de áreas verdes en el país oscila entre las 250 y 300 mil hectáreas por año.

Son muchos los que quieren cambiar esta realidad, como la ONG “A Todo Pulmón”, que en sus nueve años de existencia ya plantó unos 45 millones de árboles de especies nativas. “Llegué a la conclusión de que podía combatir la deforestación de una forma y era plantando, plantando y plantando más árboles de lo que se destruían”, confesó una vez en su programa de radio el presidente y fundador de la organización, el mítico periodista y locutor Humberto Rubín. Desde entonces, no ha parado de hacerlo.

La idea, que nació en 2009 para una campaña ambiental concreta, se convirtió después en una organización sin fines de lucro que solo en mayo pasado plantó 250.000 árboles. “El objetivo era involucrar a la ciudadanía en proyectos de arborización y reforestación en la Región Oriental del Paraguay. Esto generó una respuesta muy positiva de parte de todos los sectores de la sociedad”, explicó en una entrevista con Journey, Víctor Ibarrola, Director Ejecutivo de “A Todo Pulmón”.

“Esta idea pronto se convirtió en una causa nacional. Con la sociedad civil y los medios de comunicación queremos mostrar la riqueza que tenemos y recordarles que, si no cuidamos los árboles, nuestros hijos y nietos no los tendrán ya”, expresó Víctor en el lanzamiento de una de sus más emblemáticas iniciativas, el Concurso “Colosos de la Tierra”. Apoyado por Coca-Cola Paresa, el certamen anima a la población a identificar y proteger a los árboles más grandes del país. En esta edición, la séptima, se inscribieron 539 árboles de 17 Departamentos del país.

Árbol Yvyra Pyta


Arboles con historia

La ONG creó el concurso en el 2012, cuando una persona llamó desesperada desde Itapúa porque en su barrio de Bella Vista Sur estaban a punto de talar un Yvyrá-Pytá gigante de flores amarillas, un árbol de más de 230 años. La movilización de la ONG obtuvo repercusión nacional e internacional y logró detener la tala del árbol, que hasta hoy sigue en pie.

“Es un coloso y todos lo conocen en Bella Vista Sur. Ahora es patrimonio de todos los vecinos que lo cuidan”, dijo Víctor, quién reconoció que son muchas las historias y anécdotas tras siete años de concurso, como cuando vieron el árbol más grande del Chaco, venerado por los religiosos menonitas, o el árbol plantado por el abuelo de una niña, que lo presentó al concurso y relató cómo su familia lo cuidaba y homenajeaba cada fin de semana.

Aunque cada historia tiene un valor especial para él, la ocasión que más lo conmovió fue cuando conoció un árbol de más de 500 años de vida. “Es un tají o lapacho de flores rosadas que mide 49 metros de altura; un árbol que ya estaba allí antes de que se produjera la colonización europea en América. Una de las científicas que lo acompañó en esa misión, bajó corriendo del automóvil para abrazar el árbol y pasó más de cinco minutos haciéndolo, respirando su olor y observando los surcos de su corteza. Estaba en shock”, rememoró Víctor. “Ese lapacho es el doble de grande que el resto de los árboles del bosque. Es un testimonio vivo de la historia de la naturaleza”, agregó.

Arbol Timbo

 

Los buenos recuerdos no dejan de evocarse. Por ejemplo, durante la quinta edición de “Colosos de la Tierra”, se realizó una expedición en canoa sobre el Río Monday para conocer a uno de los grandes árboles paraguayos: “Llegamos hasta Naranjito, departamento de Canindeyú, donde conocimos al árbol postulado por la familia Ramírez. El jefe de la familia, de unos 80 años, nos acompañó hasta el bosque, y nos mostró, orgulloso, un hermoso Yvyra Hû (Cariniana estrellensis) de 42 metros de altura. Nos contó que cuando él era joven, estaba buscando una propiedad para construir su casa y esa especie ya estaba allí. Entonces primero compró la propiedad donde estaba el bosque con ese árbol enorme, y luego, cuando juntó más dinero, pudo comprar la propiedad de al lado, donde ahora tiene su casa”, recordó Víctor. “El señor nos relató a todos los que fuimos a medir su árbol, en idioma guaraní: ‘Ya me ofrecieron mucho dinero para vender este árbol, pero soy consciente de que si este árbol no está, se muere el bosque. Él es el dueño del bosque”, y mientras nos hablaba lagrimeaba. Luego le dijo a sus hijos y nietos que estaban allí, que cuando él ya no esté, que cuiden a su árbol”, agregó.

“Uno no puede amar y respetar lo que no conoce. Por eso ‘A Todo Pulmón’ planta en la tierra pero también en la mente, trabajamos mucho la concientización”, dijo Víctor.

La actual tasa de deforestación sitúa a Paraguay como el sexto país del mundo con mayor reducción de bosques, según la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO). Por eso, esta ONG continúa desarrollando campañas y proyectos ambientales integrales con el fin de crear conciencia, promover buenas prácticas para la producción sustentable y generar estrategias que contribuyan a mitigar los efectos del cambio climático.

Quizá la famosa frase de su fundador, Humberto Rubín, resume el espíritu de esta organización que no para de crecer: “Una sociedad se hace extraordinaria cuando una persona ya grande planta un árbol sin siquiera esperar su sombra”.