Se sabe: querer es poder, pero las cosas no siempre resultan como queremos. Por ejemplo, muchos jóvenes en Paraguay se esfuerzan por progresar profesionalmente pero los estudios de formación académica suelen ser muy costosos. Conscientes de este contexto, la Embajada de los Estados Unidos, la Cámara de Comercio Paraguayo-Americana y la Fundación Amcham –a través de sus empresas asociadas en convenio con el Centro Cultural Paraguayo Americano (CCPA)- lanzaron en 2007 las Becas Hayes, para facilitar que los estudiantes con menos recursos económicos de nuestro país puedan añadir el inglés en el apartado de idiomas de sus currículos.

Este programa de becas –que el año pasado festejó su décimo aniversario- ya ayudó a cerca de 500 jóvenes de Paraguay a mejorar sus conocimientos de inglés y a que cuenten con más oportunidades, tanto para integrarse en el mercado laboral local como para solicitar nuevas becas con las que estudiar posgrados en Estados Unidos. Las Becas Hayes tienen dos años de duración, y no solo se centran en la gramática y la conversación, sino que se complementan con capacitaciones que fomentan el emprendedurismo y las cualidades personales de los becarios.

Cada año, 50 jóvenes paraguayos obtienen estas becas para estudiar el nivel básico y 25 para alcanzar el nivel avanzado. Las Becas Hayes son posibles gracias al aporte que realizan distintas empresas que están asociadas a la Cámara de Comercio Paraguayo Americana, entre ellas Coca-Cola Paresa. De esta manera, muchos jóvenes sobresalientes de escasos recursos accedan a estudiar inglés y a distintas capacitaciones que brindan herramientas para aprovechar las oportunidades de estudios que surgen en el exterior, acceder a mejores puestos laborales, o crear sus propios emprendimientos. En ese sentido, se ofrecen tres actividades extracurriculares por año para el crecimiento personal y profesional del becado y de esa forma ayudarlos a estar mejor preparados.

Journey mantuvo un encuentro con tres beneficiarias de este programa, quienes apenas se conocen entre sí aunque comparten una armonía natural. Entienden que ellas son afortunadas porque han podido cumplir el sueño de acrecentar sus conocimientos.

Cecilia Valbuena, de 20 años, cursa la carrera de Ingeniería Industrial y espera terminar la universidad para viajar a California y estudiar un posgrado. Confía en que conseguirá una beca para cumplir con su objetivo: “Desde que aprendí inglés con este programa, me di cuenta que se multiplicaron las oportunidades para estudiar en el exterior. Afortunadamente, existen muchas becas a las que hoy puedo acceder gracias a que hoy manejo bien el idioma inglés”, asegura Cecilia con la vista puesta en el futuro.  Y agregó: “Todos los jóvenes que estamos en el programa somos líderes y gente que quiere impactar en la sociedad, que quiere trabajar”.

Apostar al futuro

La beca también cambió la vida de Romina Farías, una estudiante de Administración de Empresas de 22 años. Romina aprendió inglés y también conoció a un grupo de compañeros con los que sacó adelante la organización Oxygen: “Queríamos llevar un poquito de lo que ha aprendido a personas más desfavorecidas”.

“Los dos años de la beca fueron realmente muy importantes para mí. No solo aprendimos inglés, sino a ser voluntarios, a impulsar proyectos, a conseguir hacer”, explicó Romina, quien también aspira a completar su formación en Estados Unidos con un posgrado en alguna escuela de negocios. “Con las Becas Hayes pude aumentar el perfil que siempre deseé alcanzar”, puntualizó.

Más cerca de ese paso está Camila Narváez, de 23 años, apasionada de las ciencias y la tecnología y a quien le queda un semestre para concluir Ingeniería Industrial. Camila postuló a las becas porque sentía la necesidad de aprender inglés: “En su momento no tenía los recursos necesarios para acceder a una educación de calidad, pero este programa me dio esa oportunidad. Pude conocer a muchos jóvenes líderes que querían marcar una diferencia y que poseían ese sentido de superación”.

Camila es consciente de que estas becas enseñan algo más que inglés: “Las actividades extracurriculares ayudan mucho al crecimiento profesional y personal de los estudiantes. Se trata de una herramienta necesaria para abrirse camino”, dijo Camila, que está en busca de un posgrado en energía eléctrica en Estados Unidos.

Aprender inglés actualmente es una necesidad que hace la diferencia, aventaja y abre puertas para superarse tanto personal como profesionalmente. Este programa busca identificar y potenciar a jóvenes que puedan llegar a un nivel avanzado en el conocimiento del idioma que les permita postularse como candidatos para las becas Fulbright de estudios de postgrado que ofrece la Embajada de los EE.UU. Querer es poder.

Si querés saber más sobre cómo Coca-Cola Paresa apoya a los jóvenes paraguayos, mirá esta nota