Seis de la tarde en Asunción. El implacable sol estival calienta a unos 40 grados en la capital paraguaya. Blanca González llega desde el barrio Zeballos Cué hasta la Dirección de Aseo Urbano, ubicada a metros del parque Caballero, en pleno barrio Pelopincho. Con una sonrisa en el rostro camina entre los camiones que entran y salen del predio y saluda a los operarios, que le responden con el mismo ímpetu.

Interrumpida por momentos por el ruido de los embragues, Blanca cuenta a Journey cómo logró conducir estas intimidantes moles mecánicas: “Desde pequeña siempre me llamaron la atención los camiones, porque mi papá los manejaba. En el 2001 comencé a trabajar como funcionaria municipal en una guardería del Mercado 4. Hacía de todo un poco, cocinaba, limpiaba y me encargaba de las compras”.

Más tarde, su personalidad inquieta la llevó a aceptar nuevos desafíos laborales, como el de limpieza urbana, un trabajo pesado y sacrificado. “Decidí salir a barrer porque tenía más beneficios y se ganaba un poco más. Tiempo después, como ya tenía seis hijos y mis gastos aumentaron, me atreví a postularme para el empleo nocturno, con un incremento en mi salario”, explica.

Pero Blanca sentía un inexplicable magnetismo hacia los grandes motores, y la sola la idea de conducirlos la entusiasmaba. Fue entonces cuando entabló amistad con los choferes, y al poco tiempo le dieron la oportunidad de subirse al asiento del conductor y sentir la adrenalina en los pedales.

En 2018 tomó por primera vez el mando de un Mercedes Benz compactador de desechos. Para sorpresa de muchos, en poco tiempo Blanca pasó de manejar un camión de un solo eje a uno de doble eje (camiones tumba). “Ahora estoy en servicios varios desde las seis hasta la medianoche. Nos encargamos de alzar contenedores o puestos clandestinos de basura. Me siento muy feliz, porque hago lo que me gusta. Cuando llego acá me olvido de todo, dejo mis problemas en casa, a pesar de que tengo muchos”, afirma antes de subir a su nave, pronta para recorrer las calles de la ciudad.

Blanca, como muchas mujeres paraguayas, ayuda a romper paradigmas sociales y a demostrar que las profesiones no tienen género, ni edad. Te invitamos a que la acompañes en un día de trabajo: