Muchas veces, la economía de un país esconde un lado oculto en donde las transacciones comerciales se desarrollan sin controles ni leyes. En Paraguay, por ejemplo, el mercado negro movió USD 11.092 millones en el 2016 -lo que equivale al 40,18% de su PBI-, mientras que el formal alcanzó los USD 28.000. Así se desprende de un informe que presentó PRO Desarrollo, una asociación que desde hace cuatro analiza esta problemática.

“La economía subterránea paraguaya –es decir, la informal-, se mantiene inalterable desde que nos decidimos a estudiarla. Teniendo en cuenta que aquí la presión tributaria es más baja que en otros países de la región, donde existen cifras de informalidad similares, estamos ante una situación preocupante”, destacó a Journey Sebastián Acha, Director Ejecutivo de Pro Desarrollo, abogado y ex Diputado Nacional.

La economía subterránea la integran actividades que se realizan por fuera o en contra de las normativas legales y regulatorias de un país, como contrabando, subdeclaración impositiva y evasión tributaria, entre otras.

“Es difícil determinar por qué una parte de las autoridades y de la sociedad avalan este estado de cosas: si por ignorancia de las normas vinculadas a la formalización o por una deliberada actitud de incumplimiento de la ley”, indicó Sebastián.

“Si los ciudadanos exigiesen la factura y tuviesen un mayor conocimiento sobre los proveedores de los bienes o servicios consumidos; y si se abstuvieran de comprar en estas condiciones –por más baratos que sean los productos en relación con el mercado legal-, las empresas se verían obligadas a cambiar su comportamiento”.

Según PRO, en 2012 la economía informal representaba un 40,2% del PBI paraguayo; al año siguiente bajó a un 38,2%, luego en 2014 se situó en 39,7% y en 2015 llegó al 39,6%. “Más allá de algunas subas o bajas poco significativas, se mantiene inalterable. En dinero, equivale a 3 veces el tamaño de nuestra deuda externa”, analizó Sebastián.

Sebastián Acha, Director Ejecutivo de Pro Desarrollo, durante la presentación del informe anual sobre economía subterránea.

La información como herramienta contra la informalidad

La Asociación PRO Desarrollo fue fundada en 2012 por un grupo de empresas –entre ellas Coca-Cola Paresa- que opera en el marco de la legalidad y la formalidad, con el objeto de mejorar el clima de negocios en el país. Trabaja bajo una plataforma de valores comunes y compartidos con el objetivo de crear conciencia social: “Queremos influir en los que toman decisiones, principalmente en el Estado, y ofrecer información y garantías a los ciudadanos sobre el origen de los productos que se obtienen en el mercado”, enfatizó Sebastián.

El alto nivel informalidad laboral en el país también es medido por la asociación. “El desafío de las autoridades es favorecer el proceso de formalización de pequeñas empresas de emprendedores jóvenes o de mujeres excluidas”, indicó Sebastián.

Si bien puntualizó que existen “algunos esfuerzos aislados” para controlar o reducir la informalidad en algunos sectores, “aún no son integrales ni están coordinados entre las instituciones que deberían funcionar articuladamente”.

Con la divulgación de los informes, PRO buscar estimular las conductas éticas, competitivas y respetuosas de las normas. “La información es la herramienta más poderosa que tenemos y permite alcanzar una mayor capacidad de incidencia para el cambio en la base de la sociedad”, finalizó Sebastián.