El lunes 25 de junio no fue un día más para los jóvenes paraguayos Tamara Araujo, Nicole Cano, Alejandro Torres y Guillermo Ayala: estaban a más de 15.000 kilómetros de sus casas, en el corazón del mayor evento futbolístico del planeta. Pero no eran solo espectadores, sentados en la platea: vivieron la jornada junto a los protagonistas del seleccionado uruguayo, entre ellos Luis Suárez, Diego Godín y Edinson Cavani -las estrellas del equipo-, a pocos segundos de salir a la cancha del estadio Cosmos Arena para disputar un partido contra Rusia. En el túnel, en medio de la ansiedad y los nervios, los jugadores los saludaron y les guiñaron el ojo. Y luego partieron rumbo al campo de juego.

Luego, fue el turno de los jóvenes paraguayos de ingresar a la cancha, para ayudar a sostener la bandera uruguaya mientras los futbolistas cantaban el himno. Unas 40.000 personas miraban la escena desde todos los ángulos. La música solemne vibraba en el ambiente. Flashes, focos, silbidos y gritos se escuchaban desde cada lugar del estadio.

“El corazón me latía rapidísimo”, cuenta Guillermo a Journey, de vuelta en Paraguay, sentado en las oficinas de Coca-Cola Paresa, junto a su amigo Alejandro. “Teníamos que estar súper atentos. No tropezarnos y que no se arrugue la bandera, porque eso hubiera significado una falta de respeto”, apunta Alejandro.

Por su parte, Nicole recuerda que en ese momento no pudo ocultar su emoción, por el impacto que le generaba el espectáculo, una experiencia única en su vida. Por su parte, a Tamara todavía le resulta irreal toda la aventura que vivió en Rusia: “No podía dejar de maravillarme de toda esa estructura ovalada del estadio; a veces sentía que la gente iba a caer sobre el campo”. “Todo estaba repleto. Te quedabas embobada mirando hacia arriba. Fue todo muy fuerte. Y hasta nos dijeron que nuestra participación de la bandera había sido la mejor hasta el momento” afirma Nicole.

Al concluir la ceremonia, los cuatro invitados siguieron el partido en que Uruguay ganó por 3-0 a Rusia desde unos asientos privilegiados, a solo unos pocos metros del campo.

Pero estos jóvenes no aterrizaron en Rusia de casualidad. Y Coca-Cola tuvo mucho que ver con la aventura que protagonizaron hace unos días. Para llegar hasta allí, estas estudiantes de último curso del Colegio Técnico Javier y los dos del Colegio Salesiano Monseñor Lasagna de Asunción ganaron el concurso conocido como Desafío de la botella, impulsado por Coca-Cola Paresa. Consistía en lograr posicionar la botella de Coca-Cola firme luego de girarla en el aire al mismo tiempo.

Para participar del sorteo, filmaron un video donde aparecían haciendo el desafío con una botella de Coca-Cola Original o Sin Azúcar y lo subieron en sus cuentas de Instagram utilizando los hashtags #AmigosARusiaASA #CocaColaPy y etiquetando a un amigo con el que les gustaría viajar y vivir esta experiencia en conjunto.

“Luego de filmarnos y postear el video, unas semanas después nos contactaron desde Coca-Cola para comunicarnos que habíamos ganado”, comenta Alejandro, que llegó a la entrevista vestido con el uniforme completo que le regaló la compañía: gorra negra, remera roja, pantalones negros y unos “championes” azules brillantes en los pies. Su amigo Guillermo, Tamara y Nicole comparten look.

Guillermo recuerda cómo en el colegio nadie les creía que ellos viajarían a Rusia, hasta que su nombre salió en las noticias. “Ahí todos se nos empezaron a acercar. Nos pedían que les traigamos regalos, fue una locura todo”, cuenta Alejandro.

Un viaje acompañados

Desde que salieron de Asunción visitaron Buenos Aires, San Pablo, Estambul, Moscú y Samara. En este último destino ruso se celebraba el partido en cuestión. En Buenos Aires permanecieron un día paseando antes de emprender la odisea de vuelos hasta Rusia, donde pasaron cuatro días?

los jóvenes ganadores del viaje junto a la Subgerente de Marketing de Paresa, Gabriela Heisecke. 


“Fue muy lindo llegar al aeropuerto ruso. Nos esperaban con carteles como si fuéramos turistas VIP”, dice Nicole, que también recuerda con cariño el cuidado que siempre tuvieron con ellos los colaboradores de Coca-Cola, los guardaespaldas, traductores y, en especial, la Subgerente de Marketing de Paresa, Gabriela Heisecke, a quienes los jóvenes agradecen por la aventura vivida. “Nos cuidaron y se emocionaban como si fueran nuestros propios padres”, afirma Tamara.

Los chicos todavía no caen en la realidad, y cuentan todas sus experiencias como si se tratara de momentos extraídos de un sueño. “Nunca vamos a dejar de agradecer esta posibilidad de haber participado del Mundial”, coinciden todos, con la felicidad pintada en el rostro.