El camino hasta alcanzar el éxito de un negocio propio está plagado de miedos e interrogantes que se manifiestan al comienzo de cada aventura emprendedora. Son varias las dudas que surgen a la hora de querer poner en marcha un emprendimiento: ¿Qué quiero lograr? ¿Cuáles son mis talentos y recursos? ¿Qué patrones mentales necesito cambiar para avanzar con éxito? Estas y otras preguntas son, justamente, las que los coach Andrea Fernández y Pablo Bellmunt realizan cada vez que un emprendedor pide asesoramiento para lograr alcanzar sus objetivos. En diálogo con Journey durante su visita al país, en el marco del congreso de la UIP Joven, los especialistas argentinos brindaron consejos para quienes necesitan un soplo de aliento para comenzar un negocio.

El coaching acompaña a los emprendedores a partir de sus emociones. “Ellos se enfrentan, sobre todo en la etapa inicial, a muchas cosas nuevas y es el momento en que aparece la recurrente frase ‘esto es mi pasión’”, explica Pablo, coach ejecutivo.

“Para un emprendedor, la pasión es como un combustible, pero no es suficiente para alcanzar el éxito. Cuando las personas comprenden todo lo que hay que hacer para emprender y que eso no tiene nada que ver con lo que les gusta -como por ejemplo conseguir un espacio de trabajo o involucrarse con cuestiones legales y contables-, se topan con que el 90% de la acción no se condice con esa pasión y muchas veces los proyectos decaen”, dice Pablo.

Entonces ahí entra en acción el coaching, que otorga instrumentos que ayudan a combatir los miedos y prejuicios, los identifica y ofrece metodologías útiles con el objetivo de articular piezas que servirán para coordinar acciones y seguir avanzando.

“Para ello debemos observar los patrones mentales de cada caso y, así, diseñar un emprendedor coherente, que debe dominar su mundo emocional, su patrón mental y su actitud corporal”, añade Andrea, coach organizacional y deportiva.

El coaching incluye una serie de sesiones entre el coach y el emprendedor, en las que se diseñan planes de acción, se desarman creencias y paradigmas y se trabaja a partir de las emociones. “En ese momento aparece un ‘darse cuenta’ con el que es posible empezar a cambiar un comportamiento. Es todo un proceso”, cuenta Andrea.

“Acompañamos a las personas a través de preguntas para que puedan encontrar su propia respuesta, su propia versión sin juzgamiento, para empoderar y crear un futuro distinto. El éxito del coaching se logra primero planteando lo que te pasa, lo que querés mejorar diseñando un plan de acción para seguir adelante con un proyecto”, explica Andrea.

El miedo, la ansiedad, la frustración y la decepción son emociones que deben trabajarse. Andrea y Pablo recomiendan a los emprendedores seguir lo que denominan la “satisfacción demorada”: se trata de la capacidad que tienen las personas de postergar su satisfacción para disfrutar el camino que deben recorrer.

“Nosotros trabajamos en dos etapas; primero en aprender a disfrutar el proceso. Si el emprendedor solo siente ansiedad de llegar a la meta, seguramente se va a quedar sin combustible en el trayecto. En segundo lugar, concientizamos acerca de que la gratificación siempre llega más tarde”.

La disciplina se puede aplicar en diversos ámbitos de acción; de hecho, los profesionales mencionan un famoso caso en Argentina en el que el coaching ayudó a recicladores a organizarse como grupo social y formar una cooperativa que hoy brinda seguridad y ganancia justa a todos sus asociados.