Los alumnos del Centro Educativo San Martín de Porres, en la ciudad de Ñemby, saben que con pequeños gestos y acciones es posible aportar soluciones para el cuidado del medio ambiente. Ellos mejor que nadie conocen los efectos que el cambio climático tiene en el planeta: con cada tormenta sufren el desborde de los ríos, arrastrando todo a su paso. Conscientes de su capacidad de generar un cambio, los adolescentes lanzaron la propuesta Juventud SMP apoya la onda verde.


“Con cada lluvia siempre somos noticia: nuestros ríos y arroyos colapsan a causa de los residuos que van a parar ahí, sin un destino final. Decidimos poner manos a la obra: empezamos tímidamente con la educación a nuestros alumnos, con el objetivo de que identifiquen los contenedores según el color y el tipo de basura. Luego, les enseñamos a reutilizar materiales. Por ejemplo, les mostramos que los neumáticos, en vez de ir a parar a vertederos, pueden tener una segunda vida útil”, explicó a Journey Amalia Benítez, docente del centro educativo.

A partir de la puesta en marcha del programa, las paredes del colegio hacen gala de lo que predican: el reciclaje. Por donde se mire, botellas y neumáticos sirven como maceteros e inundan de color todos los espacios. Este primer y valioso paso los impulsó a fijarse nuevas metas futuras. Desde marzo el objetivo es recaudar fondos a partir de los residuos generados durante los recesos escolares, que luego serán invertidos en la compra de materiales para el centro.

Los neumáticos en desuso son convertidos en macetas.


Acciones que generan sinergia

Los alumnos del nivel escolar básico y del medio se dividen las tareas: cada grado monitorea y mantiene limpia la escuela. En contrapartida, los del tercer año de Bachillerato Técnico en Salud se encargan de verificar las aulas y los tachos. Finalmente, todo lo recolectado se deposita en un centro de acopio para su posterior comercialización, siempre ante la mirada de profesores asignados.

“Estuvimos realizando diferentes charlas educativas para concientizar sobre reciclaje y clasificación de residuos. Por ejemplo, el azul sirve para acumular papel y cartón, el amarillo para los plásticos, y el naranja para todo lo que sea orgánico. El reciclaje finalmente es un proceso físico-químico de la basura para obtener un producto nuevo o reutilizable”, destacó Mariela Álvarez, alumna del primer año de Bachillerato Técnico en Salud, sobre su experiencia.

Al terminar cada recreo, de forma natural y fluida, los alumnos depositan sus residuos en el lugar adecuado. Una nueva cultura de gestión de residuos se hace visible en los 800 alumnos que forman parte de Juventud SMP apoya la onda verde.

El Colegio San Martín de Porres forma parte de los cinco centros educativos de la ciudad de Ñemby que trabajan en conjunto con la Fundación Tierranuestra, en el marco del programa Sonidos de Ñemby que cuenta con el apoyo de Coca-Cola Paresa. Este proyecto busca impulsar el cuidado de los cauces hídricos a través de la participación ciudadana y la música.

Esta asociación se enmarca en la iniciativa Un Mundo sin Residuos de la Compañía Coca-Cola, que incluye el ambicioso objetivo de recolectar y reciclar el equivalente de cada botella o lata que la empresa vende a nivel mundial para 2030.

Alumnas del centro Educativo San Martín de Porres brindan charlas educativas para concientizar a sus compañeros sobre el impacto del reciclaje y la gestión de residuos.