La mujer siempre tuvo un papel importante en el devenir de la historia de Paraguay aunque siguen existiendo áreas -educación, situación laboral y económica, entre otras- donde la equidad de género es sólo un deseo. La doctora en Economía y Ciencias Sociales, Verónica Serafini, experta en investigación sobre pobreza, desigualdades y género, recibió a Journey para analizar el tema. En principio, dejó claro que hace falta más que un mandato constitucional de igualdad ante la ley: es necesario que las mujeres mismas demanden los cambios.

Al analizar a la población económicamente activa, en el ámbito laboral aún persiste la brecha de oportunidades entre géneros: los hombres en actividad suman 2.034.000, mientras que las mujeres son 1.380.000. Pero también hay otros datos que arrojan esperanza: las mujeres comienzan a tener mayor presencia en las universidades del país: según los últimos números de la Universidad Nacional de Asunción, de los 7620 inscriptos en las carreras universitarias, el 56% son mujeres.

¿En dónde se sitúa la brecha salarial entre hombres y mujeres en Paraguay?

En el país la brecha salarial es del 20% promedio; es decir, las mujeres ganan 20% menos trabajando la misma cantidad de horas, a pesar de contar con la misma experiencia y las mismas credenciales educativas que los hombres. Las desigualdades no se manifiestan igual en todas las ocupaciones: se reducen en el caso del empleo público, y se amplían en el segmento informal.

¿Cómo podría solucionarse esa brecha?

Los desafíos son muchos. En algunos casos vencer estereotipos del sector privado: ‘el ingreso de las mujeres es complementario al de los hombres en los hogares’. Esto no es cierto, ya que más de un tercio de los hogares tienen como ingreso principal el de una mujer.

Otro mito: ‘Las mujeres faltan más por maternidad’. En realidad, las mujeres faltan por maternidad en determinados periodos de sus vidas; los hombres también faltan pero con otra periodicidad y otras razones. La tasa de maternidad se redujo fuertemente en los últimos 50 años: en 1960, la mujer tenía 7 hijos en promedio, y actualmente tres. Esta reducción facilita la entrada y permanencia de las mujeres al mercado laboral.

También hay que incentivar las ocupaciones no tradicionales, fiscalizar el cumplimiento de las normas laborales en las empresas y poner en el mismo nivel de importancia los permisos por maternidad, entre otros desafíos.

¿Cuáles son las barreras culturales en Paraguay que podrían demorar la igualdad?

En primer lugar, el machismo. La falta de políticas públicas y solidaridad de los hombres hacen que las tareas domésticas y de cuidado recaigan desproporcionadamente sobre las mujeres. El mercado, por su parte, muchas veces genera menores salarios o las obliga a trabajar en condiciones desventajosas.

¿Y los obstáculos que enfrentan las propias mujeres en la concreción de estos objetivos?

Estar más organizadas. Pelear por sus derechos. La mayoría de ellos están constitucionalmente establecidos. Lograr que el Estado cumpla su rol de garantizar la igualdad. Los femicidios, la desigualdad salarial y la mayor cantidad de horas destinadas al trabajo no remunerado son algunos de los grandes problemas a resolver.

¿Qué nos puede decir respecto de la educación de las mujeres?

Ellas están estudiando más e igualando en matriculación y egresos. Pero la igualdad en estos indicadores no se ha traducido en la reducción de las brechas económicas y, en algunos casos, tampoco disminuye la violencia. La educación vale menos para las mujeres: necesitan estudiar más años que los hombres para ganar lo mismo. Pero paulatinamente lo van logrando. La autonomía económica de las mujeres está poniendo en cuestionamiento patrones culturales muy arraigados.

Porque alcanzar igualdad de oportunidades y derechos es fundamental para lograr comunidades más prósperas, la Compañía Coca-Cola se comprometió con su iniciativa global 5by20 a empoderar a 5 millones de mujeres para 2020. En ese marco, la Fundación Coca-Cola  desarrolla junto a la Fundación Paraguaya el programa “Emprendemos Juntas” , que capacitó a 3400 mujeres del país en habilidades de negocio.