“A mis proyectos laborales les faltaban ‘la pata social’”, confiesa a Journey Fernando Vallese, un joven ingeniero electrónico motivado por ayudar a los demás. Esas ganas de impactar positivamente en la comunidad finalmente se materializaron: junto a su amigo Eric Dijkhuis, estudiante de medicina, crearon en 2014 la Fundación Po, una organización sin fines de lucro que fabrica prótesis en 3D a bajo costo.

Siguiendo el ejemplo de un emprendedor que ya realizaba estas tareas en Sudán del Sur, compraron una impresora 3D. “Todo empezó como un hobby, ni siquiera tenía nombre”, recuerda Fernando.  Pero la iniciativa fue tomando forma y los dos socios decidieron que su idea tenía que trascender.

Los amigos apostaron por un “modelo libre”, para que los interesados pudieran  descargar los patrones de las prótesis para manos e imprimirlas. En paralelo, un equipo interdisciplinario de 16 personas trabaja en el centro de operaciones de Asunción, donde perfeccionan los modelos.

Desde el lanzamiento del proyecto se imprimieron en la Fundación Po cerca de 200 prótesis de los miembros superiores y Fernando calcula que otras tantas se han impreso en diferentes puntos del mundo. El objetivo, ahora, es ampliar su producción para los miembros inferiores y encontrar nuevos materiales más sustentables.

Un futuro con muchas novedades

“Para fin de 2017 y principios de 2018 nos concentraremos en dos grandes grupos: las prótesis microeléctricas (controladas por impulsos nerviosos, sin necesidad de ningún tipo de operación) y las de miembros inferiores, para piernas y pies”, comenta Fernando, quien destaca que el objetivo de la Fundación Po es lograr que “el acceso a una prótesis sea algo universal, y que no sólo dependa de la condición social económica o de los contactos de quienes las necesitan”.

En cuanto a la búsqueda de nuevos materiales, Fundación Po trabaja junto a Coca-Cola Paresa para reconvertir las botellas PET en prótesis. “Es un proyecto experimental: en 2018, podamos escalar en la fabricación del filamento, tendremos entre un 20 o 30% de nuestra producción confeccionada con botellas recicladas”, estima.

Además de su tarea en Po, a la que le dedica unas tres horas diarias, Fernando forma parte de la Comunidad Global Shaper, una iniciativa del World Economic Forum (WEF) que reúne a jóvenes excepcionales de todo el mundo y cuenta con el auspicio a  nivel global de la Compañía Coca-Cola.  En Asunción, los miembros de esta comunidad se reúnen todos los meses con el objetivo de generar un impacto positivo en la comunidad, en la que él pone su granito de arena con una visión corporativa.