A solo 30 kilómetros de Asunción, la localidad de Emboscada es una muestra de la riqueza y diversidad de la flora nacional. Para llegar a este municipio del Departamento de Cordillera hay que recorrer una carretera rodeada por las hojas en forma de abanico de los karanda’y (palma), que las artesanas utilizan para fabricar sombreros y artículos de cestería. El verdor del paisaje y la vista panorámica son un verdadero atractivo turístico.

Sin embargo, la pérdida de este tesoro natural y cultural es un peligro siempre latente, y por ese motivo nació Un árbol para mi vereda, la  iniciativa de un grupo de jóvenes que busca arborizar las zonas urbanas del municipio mediante el reparto de plantines entre los vecinos. Cordillera es uno de los departamentos mejor conservados del país: se encuentra situado entre los cinco primeros lugares, con 58.537 ha de bosques.

“La propuesta surgió en un grupo de WhatsApp. Nos preguntamos qué podíamos hacer por nuestra comunidad para contrarrestar los efectos del cambio climático. Nuestra ciudad tiene una cultura y un patrimonio natural envidiables, que muy poca gente conoce. Por eso decidimos potenciar todo eso, y así nació la organización juvenil Jahechauka”, cuenta Daiana Morala, presidenta de la agrupación.

La campaña rápidamente se viralizó, trascendió fronteras y llegó a oídos de ONGs extranjeras. “Nos escribieron de otras ciudades y también de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) y nos dieron consejos y sugerencias sobre cómo llevar adelante nuestra campaña”, destaca.

Asimismo, recibieron apoyo de la Entidad Binacional Itaipú, la Gobernación de Cordillera y la Acción Juvenil Colorada de Emboscada, en convenio con el Instituto Forestal Nacional (Infona), que les brindó asistencia técnica en torno a los cuidados que requiere un árbol, especialmente en temporadas de intenso calor.

La acciones

“Sabemos que hay lugares sin arborizar, muchos de ellos comprenden veredas y por eso entregamos ejemplares de portes adecuados. Las especies nativas y las frutales son las recomendables, como tajy, yvyra pytã, naranja, pomelo, acerola, mandarina y carambola, entre otras”, enumera Daiana.

La iniciativa contempla la distribución de 3.500 plantines en los 11 barrios y las siete compañías que abarca Emboscada. “Estamos muy contentos porque mucha gente se unió a la causa. Nuestro trabajo será hacer el seguimiento, tratando de concientizar a las personas sobre cómo cuidar los ejemplares. La denominación Un árbol para mi vereda se desprende justamente de la idea de que los vecinos lleven solo una planta, con el compromiso de cuidarla”, agrega.

La asignación de plantines seguirá durante todo el año, a la espera que más personas se unan a este original proyecto, que pretende aportar su granito de arena en favor del medio ambiente.

Para contrarrestar el avance y efectos de la deforestación, la Fundación Coca-Cola apoya en Paraguay el proyecto de conservación de agua de la Reserva de Biosfera del Bosque Mbaracayú, realizado en conjunto con la Fundación Moisés Bertoni y la Fundación Avina. La iniciativa busca mejorar la infiltración del agua al suelo en 300 hectáreas con la implementación de un sistema de siembra directa, que permite a los suelos de pequeños agricultores absorber agua y recargar los acuíferos, para favorecer la generación de masa boscosa.

La gestión forestal que realiza la organización juvenil Jahechauka y otras organizaciones, como la ONG A Todo Pulmón, Paraguay Respira, son imprescindibles para generar conciencia e involucrar de toda la sociedad en la conservación de los recursos naturales.