La cuarentena reconfiguró la vida diaria. Pese a los nuevos desafíos las familias paraguayas reforzaron su unión y revalorizaron la mesa familiar. Compartir más tiempo juntos y preparar comidas especiales forman parte de los nuevos hábitos que tienden a perpetuarse en el tiempo, según destaca un sondeo elaborado por Coca-Cola

“Las familias desempolvaron las recetas de la abuela”, reflexiona el reconocido chef paraguayo Colaso Bo. Desde que se pidió a las personas que se queden en sus casas para prevenir los contagios de Covid-19, las rutinas debieron reconfigurarse rápidamente, y la vida hogareña no quedó ajena a esos cambios.

“Se volvieron a preparar los grandes estofados, las pastas hechas a mano, las salsas, el pan casero, en su mayoría recetas tradicionales: esos platos que, por la vertiginosidad de nuestra vida, no podíamos hacer”, apunta el chef en diálogo con Journey.

El teletrabajo y la educación a distancia pasaron a formar parte de la nueva normalidad, y eso implicó replegar muchas actividades al ámbito del hogar. Así, la cantidad de tiempo que pasamos en familia también se vio modificada, incluida la hora de sentarnos todos en la mesa. 

“Se volvieron a preparar los grandes estofados, las pastas hechas a mano, las recetas tradicionales”, apunta el chef Colaso Bo sobre los cambios que trajo la pandemia. 

“La gente comenzó a comer más y a hacer más actividades dentro de la casa frente a la imposibilidad de poder salir”, afirma el sociólogo Sebastián Vargas, y agrega que en la mesa “la familia comparte, pero no solo la comida, sino también lo que nos pasó en el día”. 

Frente a este nuevo escenario lleno de desafíos, la familia parece reforzar su unidad y su valor para hacer frente a la adversidad. En este sentido, Coca-Cola Paraguay desarrolló una encuesta entre marzo y agosto de este año que refleja que un 79% de los encuestados valora como un aspecto positivo de la nueva realidad el pasar más tiempo en familia. Además, un 54% de las personas consultadas considera que la pandemia no solo mejoró la unidad familiar sino que también permitió compartir más momentos con los seres queridos.

En sintonía con esa percepción, la revaloración de la convivencia familiar fue uno de los ejes centrales de La gran comida, el nuevo comercial de Coca-Cola con el que la Compañía presenta Juntos se siente mejor, su primera campaña global de marketing desde el comienzo de la pandemia. 

La pieza se realizó en medio de la cuarentena en ocho países muy distintos entre sí, y es un mosaico que retrata el proceso de preparación de una comida familiar en 13 hogares reales. Cada uno tiene sus particularidades y sus costumbres, pero en definitiva están unidos por un mismo hilo: todos celebran la experiencia de compartir con sus seres queridos, su tiempo y sus vidas, juntos en casa y alrededor de la mesa. Hace énfasis en la posibilidad de disfrutar las cosas simples aún en los momentos más complejos.

Entrevistado por Journey, Sebastián remarca que el apego del ser humano hacia el núcleo familiar durante la pandemia se da por el miedo frente a las posibles consecuencias que pueda traer consigo el Covid-19. En este sentido, destaca como una consecuencia positiva la mejora en las instancias de diálogo entre abuelos, nietos, padres e hijos, aunque en muchos casos se haya dado por medios digitales, como pueden ser las videollamadas.

“En pandemia, el ser humano buscó distancia, pero al mismo estar cerca. Distancia en el sentido de cada uno en su casa, cuidándose, pero siempre estando pendiente del otro, del padre, hermano, primo, tío, siempre tratando de saber que están bien, que se están cuidando”, señala Sebastián.

“En pandemia, el ser humano buscó distancia, pero al mismo estar cerca”, reflexiona el sociólogo Sebastián Vargas. 

Así las cosas, puertas adentro de los hogares la pandemia resignificó y revaloró el compartir la mesa. El 72% de las personas que respondió a la encuesta dijo sentirse alegre por las nuevas rutinas adquiridas durante la cuarentena. Y del total de encuestados, el 41% remarcó el cocinar comidas especiales para darse gustos en la mesa como una de las acciones positivas que pasaron a formar parte de la nueva vida diaria.

Las nuevas costumbres parecen querer quedarse. El estudio revela que el 91% de los encuestados aspira a mantener el hábito de tener más comidas en familia, al tiempo que el 84% afirma que seguirá preparando platos especiales en casa una vez que termine el brote de Covid-19.

La cocina es el corazón de la casa, valora Sebastián, y agrega que el acto social de compartir la mesa permite empatizar con los demás, conocerse más, aumentar la capacidad de diálogo y estar más cerca uno del otro.

El chef Colaso coincide con esas observaciones y destaca la recuperación de las tradiciones familiares y el fortalecimiento de los nexos como dos aspectos que deben ser rescatados de la nueva normalidad. “Hubo una puesta a punto entre padres e hijos. Creo que eso, junto a los almuerzos y las cenas familiares que volvieron, es lo más positivo de la pandemia”, reflexiona.