Para evitar la expansión del COVID-19 fue necesario adoptar nuevos hábitos de higiene y seguridad en la mayoría de las actividades cotidianas. Y los pequeños comercios de barrio fueron de los primeros en adoptar todas las medidas necesarias para protegerse y cuidar a sus clientes, por el bien de su economía familiar y por su importante rol en los barrios.

“Los nuevos hábitos que trajo la pandemia –como lavarse las manos, esperar en una fila antes de ingresar a un local o cumplir con el distanciamiento social- tienen que seguir vigentes para que podamos continuar con nuestro trabajo, para que nuestras puertas sigan abiertas”, reflexiona en diálogo con Journey Carmen Ávalos, dueña de una despensa en la ciudad de Félix Pérez Cardozo y de una panadería en Coronel Martínez, departamento del Guairá. 

Carmen cuenta que sus clientes también se pusieron al hombro la responsabilidad de cuidarse, y adaptaron todas las recomendaciones. Por eso entiende que ahora, en la etapa de reactivación, la clave estará en lograr sostener en el tiempo esos hábitos seguros. 

Para apoyar a las despensas ante ese desafío, Estemos Abiertos, el programa que impulsa Coca-Cola Paraguay junto a la Fundación Paraguaya y la Asociación de Almaceneros Minoristas del Paraguay, sumó una nueva acción a las que ya venía haciendo para ayudar en su reactivación económica a 600 almacenes y despensas de barrio de Asunción, Gran Asunción, Encarnación y Ciudad del Este: una capacitación virtual para comerciantes que explique de forma clara cómo implementar y mejorar las medidas de bioseguridad en sus locales.

Más de 300 comerciantes, entre ellos Carmen, participaron del encuentro on line en el que el médico David Rigoberto Grance explicó las principales claves a tener en cuenta, y remarcó la importancia de seguir cuidándonos entre todos.

David Rigoberto Grance, médico que impartió la capacitación.

“El acatamiento de las medidas sanitarias que tuvieron los sistemas comerciales, desde mi perspectiva, fue bueno. Esto también potencia los pilares de la prevención no solamente de enfermedades infectocontagiosas sino de todas aquellas que se transmiten por manipulación de mercaderías”, reflexiona David  en conversación con Journey.

En este sentido, David entiende que las recomendaciones sanitarias se convertirán, a la larga, en un estilo de vida. “Independientemente de que la gente tenga temor o no de la enfermedad, en Paraguay hay mucho respeto hacia las disposiciones sanitarias. Eso se está convirtiendo en un estilo y los jóvenes están creciendo con esa cultura, lo que me parece interesante desde el punto de vista sanitario”.

La capacitación se centró en reforzar los conocimientos sobre bioseguridad en los negocios.


La clave ahora es potenciar las medidas que ya adoptamos. Carmen, por ejemplo, cuenta que durante el intercambio virtual aprendió cuál es el ciclo de uso de cada tapabocas, un dato no menor si se tiene en cuenta que, desde marzo, este accesorio se convirtió en nuestro compañero permanente a la hora de interactuar por fuera de nuestro círculo de convivencia. 

Los cambios adoptados por los despenseros durante la pandemia les serán útiles en el futuro, incluso cuando pase la pandemia. En este sentido, David instó a los participantes a fortalecer el optimismo. “Habrá un período en donde la reactivación económica tendrá más vigor. Mientras tanto, ¡a cuidarnos!”, concluyó.

La capacitación se sumó así a la serie de acciones de Estemos Abiertos, que apuesta por un apoyo integral a los pequeños comercios de barrio. En esa línea, el programa entrega kits de bioseguridad y ofrece microcréditos para que los pequeños comercios puedan darle un nuevo impulso a sus negocios; por ejemplo, fortaleciendo el delivery o su comunicación digital.

Del webinario de capacitación de Estemos Abiertos participaron más de 50 almaceneros y despenseros beneficiarios del programa.