A pocos pasos del nuevo centro financiero de la capital, los vecinos viven tranquilos, ajenos a la vorágine que los rodea. Entre las calles y plazas de la zona, una despensa abre sus puertas todas las mañanas desde hace 30 años. “Casa 200” es el alma del barrio y su dueño, Luis Ibarra, un referente para la comunidad.

“Nuestro día empieza en el abasto, a las tres de la mañana, de donde traemos verduras frescas. A las siete abrimos las puertas. Trabajamos en un ambiente muy tranquilo porque atendemos a los vecinos en nuestra casa”, explica Luis a Journey, mientras atiende a una clienta.

Luis nació en Argentina pero se crió en Paraguay. Creció a la par del almacén que fundaron sus padres, quienes en 2009 le ofrecieron hacerse cargo del negocio. Desde entonces, “Casa 200” incorporó nuevos servicios que mejoran la gestión contable y la experiencia del cliente: pago de facturas, música ambiental y pantallas gigantes.

Desde el 2014, Luis participa de “Socioité”, el programa de Coca-Cola de Paraguay que busca transformar el concepto de “Cliente” en “Socios de Negocios” a través de un plan de beneficios para los almaceneros. “Los bonos del programa me ayudaron para comprarme una máquina para cortar fiambres y otra para carnes. Este año, con los puntos acumulados pude adquirir una pantalla para la despensa”, cuenta.

Además de ocuparse de su negocio, Luis es Presidente de la Asociación de Almaceneros Minoristas del Paraguay (AMP): “Las despensas somos un importante eslabón de la microeconomía”, destaca.

Las cifras, de hecho, son elocuentes: de los más de 57.000 clientes de Coca-Cola en Paraguay, el 75% son pequeños negocios, como el que maneja Luis, que constituyen el principal ingreso de la economía familiar y se destacan por su servicio amable y directo, por garantizar precios convenientes y productos frescos gracias a la rápida rotación de mercadería que manejan.

“Buscamos satisfacer las necesidades de nuestros clientes, ser rentables y estar bien posicionados. Estamos muy contentos porque crecimos económicamente, a pesar de que somos un comercio pequeño”, asegura Luis.

Desde su lugar en AMP, Luis promueve compromisos para mejorar las condiciones de trabajo de los asociados, como por ejemplo el acuerdo firmado con la Fundación Paraguaya, que con el apoyo de la Fundación Coca-Cola acompañará a los almaceneros de su gremio con capacitaciones, mentorías y talleres.

“Con esta alianza, ayudamos a que los almaceneros puedan encarar los desafíos que los nuevos tiempos exigen y para que vendan más; esto se logra solo a través de la preparación, el uso de nuevas tecnologías y la búsqueda de mejores costos”, concluye.