El almacén de María Virginia Rojas y Juan Manuel Moreira es uno de los más de 60.000 clientes de Coca-Cola Paraguay. El trabajo en equipo y el esfuerzo diario fueron clave para su desarrollo comercial. Conocé su historia.

Oriundos de Achahay, María y Juan llegaron a Asunción en 2010 con un proyecto en común: ser dueños de un almacén en la capital del país. Finalmente, sus sueños se van haciendo realidad.

“Empezamos desde cero”, afirma María detrás del mostrador de la despensa “Mary”, ubicada en el barrio Herrera de Asunción. La coordinación de esta pareja a la hora de atender a los clientes y procesar los pedidos que llegan a través del WhatsApp para hacer las entregas a domicilio es destacable.

“Cuando llegamos del interior conseguí trabajo como mozo en un shopping. A la par, a María la contrataron en un local dentro del mismo establecimiento comercial. Sólo nos quedaba un tiempo libre durante las mañanas, ya que nuestras actividades nos ocupaban toda la tarde. Y en esos ratos libres siempre nos sentábamos a hablar de poner un negocio, una heladería o venta de minutas y, de paso, vender bebidas”, recuerda Juan sobre los inicios del proyecto en común.

El plan para lograr su independencia laboral fue creciendo poco a poco hasta que María decidió renunciar a su trabajo y dedicarse a tiempo completo a la despensa, siempre con el apoyo de Juan, que siguió con el empleo de mozo y ayudaba a su esposa en sus horas libres.

“Decidí ser independiente; salí de mi trabajo y así pude dedicarme tiempo completo a armar nuestro negocio. Comenzamos vendiendo asaditos y, así fuimos juntando dinero con el que pudimos construir y comprar mercaderías. Recuerdo que lo primero que adquirí fue una heladera, con la que pudimos comenzar a vender helados”, añade María.

Así, la despensa “Mary” fue sumando progresivamente productos de la canasta básica, con el agregado de las comidas, una especialidad en la que Juan aporta su talento, sobre todo para preparar empanadas, minutas y todo tipo de almuerzos que ofrecen de lunes a sábado.

“Siempre me sentí cómodo en la cocina, un gusto que perfeccioné cuando trabajé de mozo. Me gustaba mucho ver el trabajo de los cocineros. Aprendí mucho y entonces decidimos replicar esa actividad en nuestro negocio, e incorporar una gran variedad de comidas, a los que sumamos los productos de Coca-Cola. Así se mueve el negocio. Nuestro objetivo siempre fue crecer: aprendimos a ahorrar e invertir más tiempo en desarrollar el negocio. Es nuestra forma de hacer las cosas”, agrega Juan.

Pero no todo en la vida sucede sin desafíos; Juan asegura que para superarlos no hay otra fórmula que la dedicación, amabilidad y esfuerzo.

María también hace hincapié en la buena atención y sostiene que es clave para diferenciarse de los demás negocios. “Muchos me dicen que prefieren venir acá porque encuentran todo lo que necesitan; algunos me cuentan sus historias… Me llevo muy bien con todos, es muy importante generar cercanía con nuestra comunidad”, cuenta orgullosa. Pese a sus logros, para María y Juan la meta de seguir creciendo persiste y ambos apuntan a ser dueños de un supermercado.

María y Juan alientan a quienes tengan un sueño y tienen miedo de trabajar para hacerlo realidad: “Es importante no dejarse vencer, que sean dedicadas al trabajo y que traten de superarse porque las cosas buenas siempre llegan”, dice Juan; y María da fe de la importancia de dejarse llevar por las metas personales: “Me siento orgullosa, porque cuando comencé a hacer asaditos en la calle ya soñaba con un local bien completo. Nos lo propusimos y hoy estamos cumpliendo nuestro sueño”, concluye.

Los pequeños negocios como la despensa “Mary” representan el 75% de los más de 60.000 clientes de la Compañía en el país. Ellos forman parte de la extensa cadena de valor de Coca-Cola Paraguay, integrada también por operarios, vendedores, repositores y choferes.