Los microcréditos son uno de los pilares de la actividad económica paraguaya y constituyen un apoyo fundamental para los sectores más vulnerables en tiempos de crisis. Además de ayudar a los pequeños emprendedores a mantener las puertas abiertas de sus negocios, propician la inclusión financiera y el empoderamiento de la mujer.

Journey Paraguay. -

Una herramienta que permite la inclusión y la salud financiera. Así define a los microcréditos Francisco Ruíz Díaz, integrante del Consejo de Inclusión Financiera del Ministerio de Hacienda. Este sistema —una disrupción en los esquemas tradicionales de concesión de préstamos— fue implementado en los años ’70 en Bangladesh por el economista Muhammad Yunus, quien recibió el premio Nobel de la Paz 2006  “por sus esfuerzos para incentivar el desarrollo social y económico desde abajo”.  Su iniciativa se expandió luego por todo el mundo.

En pocas palabras, los microcréditos consisten en la concesión de préstamos a una entidad grupal, ya sea a una comunidad o a un conjunto de emprendedores que trabajan en un determinado sector. Por ejemplo, un comité compuesto por 10 mujeres se une para acceder a un microcrédito y elige a una líder que las representará. Cada una de ellas recibirá parte del dinero para invertirlo en su emprendimiento y deberá pagar las cuotas a la encargada postulada por todas, que a su vez realiza la devolución en nombre de sus compañeras a la entidad que presta.

Los líderes elegidos por el colectivo no solo funcionan como nexo, sino también como fortalecedores del grupo y del sentido de la confianza y la solidaridad. Es precisamente allí donde radican los muy bajos niveles de morosidad que presenta el sistema.

Una de las facilidades es que el proceso de reintegro puede hacerse cada semana o cada mes, dependiendo de las posibilidades del grupo. Una vez pagado todo el microcrédito, el comité puede acceder a otro.

En conversación con Journey, Francisco cuenta que el éxito de los microcréditos se refleja en la inclusión social y en la generación de oportunidades, y también en el empoderamiento de la mujer, una de las consecuencias más tangibles e inesperadas del sistema. Las estadísticas sostienen que desde la implementación de los microcréditos, son las mujeres las que más acceden a ellos. Además, agrega que la mujer capitaliza mejor los microcréditos e invierte mejor en áreas como salud y educación dentro del hogar.

“Los microcréditos fortalecen el capital social. Y se basan en el refuerzo del elemento moral, en el sentido que no se otorgan a una sola persona, sino al grupo: si eventualmente una persona no tiene forma de devolver el dinero, los demás van cubriendo solidariamente la parte correspondiente”, cuenta Francisco.

Un camino para alentar emprendimientos

Nora Godoy, dueña de un comercio en San Antonio, a unos 25 kilómetros de Asunción, es una de las mujeres que accede a microcréditos desde hace cinco años como parte de un Comité de Mujeres local. Lo hace a través de la Fundación Paraguaya, que junto a Coca-Cola Paraguay apoya a los propietarios de pequeños comercios en la reactivación de sus emprendimientos.

Nora cuenta que durante la cuarentena por el coronavirus sintió que debía reconvertir su negocio, y pasar de tener un almacén a llevar adelante una bodega. La zona en la que vive cuenta con muchas despensas, por lo que vio una oportunidad en diversificar la oferta de servicios. Como puntapié inicial a su iniciativa, pidió un microcrédito en conjunto con otras mujeres de su comité.  “Ahora quiero invertir en una bodega grande que tenga más variedad de bebidas”, confiesa en conversación con Journey.

“El microcrédito atiende al sector más vulnerable de la economía, que es donde la mayoría de los trabajadores trabaja por cuenta propia. Hoy en día, el microcrédito y su inclusión financiera es un tema fundamental y es la clave de la economía”, resalta Martín Burt, Director Ejecutivo de la Fundación Paraguaya.

“Esta herramienta está orientada a emprendedores que están iniciando un negocio o quieran fortalecerlo; nuestra fundación se enfoca en acompañar a las mujeres y somos la única organización en Paraguay que trabaja en Comités de Mujeres mediante los créditos solidarios”, agrega Martín.

Francisco, por su parte, añade que Fundación Paraguaya es actualmente la única organización en Paraguay que concede microcréditos con un modelo que se asemeja al creado por Muhammad Yunus, y celebra que este sistema ayude a la inclusión financiera de las personas más vulnerables.

El 90% de los 70.568 clientes activos de la Fundación Paraguaya son mujeres, y 53.762 son microcréditos otorgados a través de los Comités de Mujeres Emprendedoras; de uno de ellos forma parte Nora. “Este sistema me ayudó para agrandar mi negocio. Algunas compañeras construyeron sus casas, otras ampliaron sus locales. A otras las ayudó a comprar mercaderías. Nos ayuda muchísimo”, afirma.

Otra de las beneficiadas por los microcréditos es Epifania Stumpf, dueña de una pizzería en Lambaré desde hace diez años. Con este sistema logró equipar mejor su negocio y comprar los insumos para su local en tiendas más cercanas a su casa en lugar de tener que desplazarse hasta el Mercado de Abasto, un asunto que le consumía tiempo y más dinero.

“Con esta herramienta puedo comprar más insumos. También me facilita llevar adelante el local porque no tengo que ir todos los días al mercado. Los microcréditos ayudan mucho a las personas”, opina Epifania.

En ese sentido, Francisco reflexiona que también sirven para eliminar barreras. “El objetivo principal de la inclusión financiera es promover la reducción de la pobreza a través de un mayor acceso a los productos financieros formales, lograr el crecimiento económico inclusivo y promover una mayor igualdad de género”, concluye.