A la hora de describir su negocio, Alexandra Cortese lo hace con mucha seguridad y seriedad, pero sin perder nunca la sonrisa. Explica conceptos como “reputación corporativa”, “consolidación de imagen”, “gestión de crisis” o “repercusión social” con la claridad de quien está apasionado por su trabajo. Se expresa con tanta soltura que cualquiera que la escucha podría aventurar que su carrera comenzó hace décadas, pero a Alexandra todavía le quedan unos años para soplar las 30 velas y su empresa, EcoBrand, nació hace sólo tres años.

Licenciada en Administración y Dirección de Empresas, esta joven descubrió su fascinación por la Responsabilidad Social Empresaria (RSE) cuando trabajaba como encargada de alianza corporativa en una ONG. “Ahí me di cuenta de la falta de esta clase de profesionales en mi país e inmediatamente empecé a investigar, a hacer cursos, a leer...”, recuerda Alexandra en entrevista con Journey.

Autodidacta al comienzo de esta aventura, luego se contactó con expertos europeos vía Internet y, sin más equipaje que una mochila –pero con muchas ganas de aprender-, llegó al Viejo Continente para conocer en directo las experiencias de otros profesionales.

“Aprendí los diferentes servicios que ofrecían, cómo lo hacían y las dificultades que enfrentaban. Pensé que Europa iba a ser un mercado más fácil, ya que está mucho más desarrollado con este tema, pero los especialistas me expresaron los mismos miedos que existen en todas partes”, confiesa.

Un ida y vuelta con iniciativas

Después de ese viaje iniciático, Alexandra regresó a Paraguay con una idea clara: fundar EcoBrand. Un proyecto que fue mutando y avanzando a base de prueba y error. Uno de sus primeros obstáculos fue el escepticismo que existe en el mercado paraguayo con el tema de la RSE. Pero la joven supo convertir esa especialización de su negocio en una fortaleza, y con el tiempo logró posicionar a su empresa como una de las principales del país en temas de reputación empresarial.

Alexandra no se conformó con estos primeros resultados y entendió que todavía necesitaba algo más para completar su formación autodidacta: preparó de nuevo las maletas y volvió a Europa, más precisamente en Manchester (Reino Unido) donde realizó una  maestría en Comunicaciones Corporativas y Gestión de Reputación.

Alexandra aprovechó ese año para incubar nuevas ideas y definir el rumbo que quería imponer con su empresa. “Fue ir para atrás para tomar impulso”, asegura, con el recuerdo de Manchester -de donde acaba de regresar- todavía presente.

“Volví a Paraguay con una idea muchísimo más clara de los servicios que iríamos a ofrecer a los clientes. De ahí en más todo fue hacia adelante. Y ahora me siento con la seguridad y con todas las herramientas que un autodidacta no te puede brindar”, afirma.

No obstante, asegura que no siempre tuvo esa confianza, sino que la fue adquiriendo con el tiempo. Principalmente al compartir experiencias con sus pares de la  comunidad de Global Shapers, una iniciativa del WEF patrocinada por The Coca-Cola Company a nivel global que reúne a jóvenes promesas alrededor del mundo. Alexandra destaca que esa plataforma fue fundamental a la hora de emprender su negocio, porque allí encontró a colegas que le dieron fuerza para que su proyecto se materializara.

La emprendedora también es embajadora en Paraguay de Women`s Entrepreneurship Day (WED), un encuentro mundial de mujeres de éxito para inspirar a otras,  especialmente en importante en sociedades como la nuestra, donde “el machismo está muy instalado”. Alexandra confía en que esos encuentros visibilicen y, finalmente, le den voz a mujeres que, como ella, batallan por sus sueños y consiguen increíbles logros incluso antes de llegar a la treintena.