Cada mañana, Juana Ayala de Ruiz Díaz se levanta con una meta en mente: ahorrar lo suficiente para abrir un copetín y sacar adelante a su familia. Sabe que con esfuerzo y trabajo puede cumplir ese sueño. Mientras, su talento en la gastronomía y sus ganas de seguir aprendiendo la llevaron a desarrollar un pequeño negocio de comidas en su propia casa, crecer en lo financiero y elevar su autoestima.

Sus ganas de superación llevaron a Juana a participar junto a su nieta Abigail de los talleres de Emprendemos Juntas, en los que accedió a herramientas vinculadas a la gestión de negocios y liderazgo. Impulsada por la Fundación Coca-Cola y la Fundación Paraguaya, la iniciativa ya alcanzó en Paraguay a 3.400 emprendedoras.

“Estas capacitaciones fueron un gran impulso para mí, me ayudaron mucho para tener otra visión de los negocios y pude progresar. Con los cursos desperté, estoy muy agradecida”, cuenta Juana, de 63 años, mientras cocina en su casa ubicada en el barrio Fracción del Bosque de la ciudad de Limpio (Central).

Juana supo sacar provecho de su talento en la cocina y hoy su aporte en la economía familiar es clave. Orgullosa esposa, madre de cuatro hijos y abuela de 10 nietos, Juana recibe a Journey en un día en el que los pedidos de comidas no paran de llegar.

Mientras abuela y nieta acomodan las viandas de desayuno que llevarán a los empleados de una fábrica textil, uno de sus tantos clientes, Ña Juana cuenta que su vida no fue fácil. “Nací en una familia muy humilde y por eso no pude acceder a una educación formal. Uno de mis sueños era ser enfermera, pero no se dio; por supuesto que no me arrepiento de todo lo que conseguí hasta ahora”.

Hace 16 años, cuando su familia se mudó al vecindario, Juana decidió vender empanadas caseras para aportar a los ingresos del hogar y poder estar cerca de sus pequeños hijos. Su fama se extendió rápidamente por toda la barriada.

Después de abrir un negocio en su propia casa, en el barrio surgió un comité de mujeres a las que les resultaba difícil acceder al crédito con bajo interés y capacitaciones financieras. Allí conoció el programa Emprendemos Juntas.

“El saber no ocupa lugar. Muchas cosas las aprendí leyendo. ¡Me encanta leer!”, cuenta Juana, y agrega: “Asistí a varios talleres de Emprendemos Juntas junto con mi nieta, una flamante estudiante universitaria”. A su lado, Abigail afirma: “Las capacitaciones fueron muy importantes para poder aplicar a nuestro negocio. Mi abuela vendía sus productos muy baratos porque es demasiado buena, pero con los cursos adquirió herramientas para mejorar esas flaquezas”.

“Los talleres me sirvieron mucho porque aprendí a administrar mejor la casa y el negocio. Mi mayor debilidad es mi corazón, siempre preparo comidas con porciones generosas y cobro muy poco. Igualmente, aprendí a no gastar por gastar. Lo importante es saber elaborar un presupuesto, conforme a mis gastos fijos”, explica Juana.

Ña Juana siente orgullo por los frutos que cosechó en la vida, sobre todo sus hijos y nietos, algunos universitarios y otros profesionales. Y sigue soñando: planea abrir su propio copetín y ahorrar lo suficiente para comprar la casa en la que nacieron sus hijos y su negocio. “Todo está por realizarse y mis ganas por aprender siguen intactas”, finaliza Juana.

El programa Emprendemos Juntas se enmarca en la iniciativa global 5by20, con la que la Compañía Coca-Cola se propone capacitar a cinco millones de mujeres para 2020.

Juana cuenta con la ayuda de su nieta Abigail, con quien también asistió a los talleres de Emprendemos Juntas.