Nelson Iglesias se levanta todos los días a las cuatro de la mañana. Toma mate, desayuna y se alista para llevar a sus dos hijos al colegio. Una nueva jornada de trabajo lo espera en el campus de la Universidad Nacional de Asunción (UNA), donde con su bolsa al hombro recorre el predio mientras recoge residuos de cartón y plástico.

“Soy oriundo de Coronel Oviedo, vine a San Lorenzo cuando era muy chico en busca de mejores oportunidades. Me dediqué al reciclaje pero recién ahora puedo realizar mi trabajo con más facilidades y seguridad.  Gracias a los contenedores de Competencia Ecológica de clasificación de material, yo solo tengo que trasladar los residuos al punto de compra. Obtengo una buena ganancia y así mantengo a mi familia”, cuenta Nelson a Journey.

El pasado 24 de noviembre, el predio de la Facultad de Ciencias Económicas (FCE) de la UNA fue el escenario de un verdadero reto ecológico. En las manos de Nelson se encontraban las llaves de los cerrojos de los cuatros contenedores que albergaban decenas de papel, cartones y plástico, acumulados durante varias semanas por estudiantes y funcionarios. Todos ellos formaron parte de una nueva edición de la Competencia Ecológica, que premia a quienes logran reunir el mayor peso de desechos reciclables. La iniciativa, impulsada por Soluciones Ecológicas y apoyada por Coca-Cola Paresa, busca promover e instalar prácticas de reciclaje en la sociedad y fomentar la cultura de la sustentabilidad.

Además de promover hábitos sustentables entre los estudiantes, uno de los objetivos de la competencia es recuperar residuos para ayudar económicamente a las personas que viven del reciclaje.



Mejorar la calidad de vida

Nelson es un rostro familiar para los estudiantes y funcionarios de la UNA: su constancia y disciplina llamaron la atención de los promotores de la actividad y lo invitaron a convertirse en el reciclador oficial de la competencia. “Con mucho gusto les dije que sí, y desde ahí soy el reciclador oficial de esta facultad”, dijo Nelson. Gracias a este acuerdo recibió el 100 % de todo lo almacenado, para venderlo y mejorar su calidad de vida.

“Todo el recorrido lo hago a pie, llevando mi carga en bolsas”, contó Nelson, y agregó: “Cuando pueda, me compraré un carrito, pero todo a su debido tiempo. Como en la facultad es una costumbre el separar los residuos, a mí me resta sólo recogerlos, ponerlos en una bolsa y finalmente llevarlos a la planta de reciclaje. La idea de Competencia Ecológica es muy buena”.

“El trabajo de reciclador es muy productivo”, continuó Nelson: “Me permite ganar un buen salario como para mantener a mi familia, y así criar bien a mis hijos” aseguró.

Mauricio Patiño, uno de los voluntarios de Competencia Ecológica, considera que se debería valorar más el trabajo de los recicladores  e incluirlos en las políticas públicas. “El papel de los recicladores es muy importante: reducen la cantidad de residuos que van a su disposición final y reactivan la economía porque le ahorran a las industrias costos de extracción de materia prima. Además, es una fuente de ingresos para muchas familias.”, explicó Mauricio.

Al final del concurso y bajo la atenta mirada de Elida Moreno, Coordinadora Ejecutiva de Soluciones Ecológicas, los desechos acumulados en la Universidad fueron debidamente pesados y registrados. “La educación es fundamental para generar el hábito de separar los residuos. Un acto tan fácil, pero tan difícil a la vez. Estamos convencidos de que con acciones dinámicas se puede incentivar a ser consumidores responsables”, aseguró Mauricio.

Los más de 4.500 participantes lograron sumar 490 kg de residuos. Los ganadores del reto fueron los estudiantes y funcionarios de la carrera de Contabilidad, quienes reunieron 295 kg de material reciclable y se llevaron varios premios.

El apoyo de la Coca-Cola a la Competencia Ecológica se enmarca en el programa global Un Mundo sin Residuos, por el que la Compañía se compromete a recuperar y reciclar para 2030 el equivalente al 100% de los envases que pone en el mercado.

“El trabajo de reciclador es muy productivo”, dice Nelson Iglesias, el reciclador urbano que trabaja en el campus de la UNA.