Esta emprendedora nos cuenta cómo superó los desafíos de la pandemia gracias a su empuje y al apoyo de Estemos Abiertos, el programa de Coca-Cola Paraguay, la Fundación Paraguaya y la Asociación de Almaceneros Minoristas del Paraguay (AMP) que acompaña la reactivación económica de los pequeños comercios de barrio.

“Siempre tuve el sueño de tener una despensa”, cuenta María del Carmen Duarte, y enseguida le viene a la mente el ejemplo de su madre: “Ella llegó a tener una tienda de autoservicio y le gustaba mucho ese trabajo; pude aprender mucho de esa experiencia familiar”. Con esa ilusión y con el optimismo que la caracterizan, María del Carmen compartió Journey sus estrategias para reinventarse y poder seguir de puertas abiertas durante la pandemia.

La vida de María del Carmen ha estado marcada por los retos. El más reciente de ellos, por ejemplo, fue decidirse a dejar su barrio natal, en Las Lomas, y empezar un nuevo camino: eso la llevó a mudarse a su propia casa, instalada en el barrio Santa María de Asunción, donde a finales de 2018 inauguró la despensa “Happy”. “Aquí empecé una vida nueva. Y me ayuda mucho mi carácter; no soy de tener miedo y me gustan los desafíos”.

Como a todos los pequeños comerciantes, la pandemia también tomó por sorpresa a María del Carmen, pero no por ello sin ánimos para hacerle frente. Al igual que muchos almaceneros y despenseros, apostó por reinventarse y ofrecer nuevos servicios para poder seguir trabajando y llegar a sus clientes, que también son sus vecinos. “El barrio es muy familiar. Los clientes ayudaron para que todo vaya bien. Fue muy importante la cercanía para poder ayudarnos entre todos”, reflexiona.

Una de las transformaciones que tuvo la despensa “Happy” fue la implementación de las medidas de bioseguridad necesarias para seguir trabajando de forma segura. En el portón de acceso, por ejemplo, los clientes cuentan con alcohol y con un lavamanos para utilizar antes de entrar al local; y una vez dentro, deben llevar puesto tapabocas. Y en la puesta en práctica de estas y otras medidas, María del Carmen cuenta que Estemos Abiertos fue un pilar fundamental. Además, recibió una máscara y un cartel con protocolo de seguridad para colgar al frente del negocio.

El programa Estemos Abiertos, impulsado por Coca-Cola Paraguay en alianza con la Fundación Paraguaya y la Asociación de Almaceneros Minoristas del Paraguay, apoya la reactivación económica de los pequeños comercios de barrio para ayudarlos a seguir abiertos durante la pandemia, por su importancia en la economía del hogareña y del país, y por el rol clave que cumplen en sus comunidades. La iniciativa alcanza a más de 500 almacenes y despensas de Asunción, Gran Asunción, Encarnación y Ciudad del Este, e incluye la concesión de microcréditos, capacitaciones virtuales en áreas como ventas, y entrega de materiales de bioseguridad.

“Con el microcrédito compré mercaderías para vender y también algunos muebles para tener más ordenado mi negocio”, cuenta María del Carmen, y agrega: “Estoy muy agradecida porque nos hayan tenido en cuenta”.

María del Carmen es una almacenera que forma parte de la cadena de valor de Coca-Cola Paraguay. 

Adaptarse a la nueva realidad

El trabajo en la despensa implica esfuerzo y dedicación. María del Carmen se levanta todos los días a las seis de la mañana y abre el negocio hasta las nueve de la noche. Y para tener la constancia necesaria renovada a diario, María del Carmen dice apoyarse en la fuerza y las ganas que recibe por parte de sus cinco hijos y sus siete nietos.

Y desde que empezó la pandemia, el reto ha sido doble. No solo porque su emprendimiento de alquiler de vajilla para eventos quedó paralizado, sino también porque desde su despensa ha buscado todas las formas de cuidarse y cuidar a sus clientes. “El protocolo sanitario fue lo que más costó que las personas entiendan”, señala la comerciante, y explica que la gente no estaba acostumbrada a los nuevos cambios: “Muchos no querían, pero yo se los exigía. Y poco a poco se fueron adaptando”.

Un cliente desinfecta sus manos con alcohol antes de ingresar a la despensa “Happy”. 

Aunque ha sido un año lleno de desafíos, María del Carmen se aferra a su sueño y mira hacia adelante. Y es que en el horizonte tiene como meta seguir apostando por su comercio: sueña con agrandar su despensa y convertirla en un supermercado. “Hay que luchar por los sueños para lograrlos”, concluye María del Carmen, y agrega: “¡Quiero que las mujeres sigan luchando por sus ideas!”.

En Paraguay, el 75% de nuestros 57.000 clientes son pequeños comercios de barrio como el que gestiona María del Carmen; kioscos y almacenes que representan el principal ingreso familiar. Ellos forman parte de nuestra extensa cadena de valor en el país, que emplea a más de 25.000 personas de manera directa e indirecta e incluye, entre otros, a choferes, operarios, repositores y almaceneros.