Hace más de 20 años Norma Ávila se dedica a la divulgación de la cultura guaraní y, como parte de sus esfuerzos para mantener viva la llama de los ancestros indígenas, impulsó un emprendimiento que busca preservar la yerba mate virgen elaborada por los nativos con técnicas antiquísimas que perduran en el saber de las entrañas del Paraguay.

La celeridad y el paso apurado son moneda corriente en Asunción. Pero en este  jardín del barrio Mburicaó todo es distinto: la paz y tranquilidad se respiran en el aire. Allí, Norma Ávila toma asiento y bebe un sorbo de mate, indiferente ante el calor que repunta en la mañana de marzo. Con una sonrisa, se alista para recordar cómo fueron sus desafíos como mujer dentro de un área que parecería muy relegada en tiempos modernos: la difusión de la cultura guaraní.

“Me interesa comunicar, sobre todo a los jóvenes, el valor cultural del tekó (ser) guaraní nuestro, el valor ancestral que los abuelos nos dejaron”, dice. Ella, como mujer, abordó múltiples funciones: desde cantante en un grupo folclórico llamado “Pynandí” (Descalzos), pasando por la aplicación de simbología indígena en tejidos de caraguatá para la confección de vestidos de alta costura hasta llegar a sistematizar la producción tradicional de yerba mate virgen cosechada en territorios indígenas de Canindeyú.

La yerba “Origen” es elaborada de forma artesanal por indígenas de varios pueblos, entre los que resalta el Avá guaraní. 

Hace más de una década, cuenta Norma, comenzaron con “una tarea muy preciosa” que es “volver a entregar a la gente la posibilidad de llegar a la yerba mate virgen, del monte, la yerba hecha por los Avá guaraní, una yerba milenaria”.

A partir de una conversación entre Norma Ávila y Tamói Francisco, guía espiritual de la comunidad Avá Guarani, nació el proyecto con una primera producción de 96 kilos de yerba que la comunidad preparó para Norma.

El circuito del producto parece simple pero requiere de un gran esfuerzo cooperativo: "La comunidad indígena produce la yerba con ese gusto ahumado que le da un sabor fuerte, aromático. Luego me la mandan en bolsa y en mi casa la empaquetamos y le damos el toque final, con cuidados detalles para evitar que se contamine o pierda su sabor original”, dice Norma. El producto está elaborado según el conocimiento ancestral, y no es tocado por ninguna máquina.

Detrás de cada producción de la yerba existe un inmenso esfuerzo y trabajo. 

“La molienda es artesanal. Las mujeres se sientan una delante de otra y empiezan con un mortero grande a moler incansablemente”, explica Norma.

Aunque inicialmente no fue sencillo, Norma agradece el haber transitado un camino que le permitió posicionarse como la cara visible de uno de los productos más tradicionales del país, a tal punto de que “Origen” es la única yerba mate que está incluida dentro del “Arca del Gusto”, una iniciativa global del movimiento Slow Food que busca preservar los alimentos en peligro de extinción en el mundo. “Cuando me llamaron me dijeron que no querían vender la yerba, sino protegerla. Es decir, guardar ese saber ancestral que tiene que ver con la cultura del pueblo y con su día a día”, recuerda.

“Rompí mis limitaciones y empecé a mostrarle a la gente un producto que era natural, que es medicina, pero la gente no conocía”, reflexiona y agrega: “Mis metas son claras: recuperación de saberes ancestrales, que eso también sea algo que reditúe a la comunidad y siempre cuidando al bosque. La naturaleza es la cultura, la cultura es el origen. Sin cultura no hay naturaleza”.

Mujeres con historia y fortaleza

Norma se refleja en las mujeres que marcaron historia y reconstruyeron al Paraguay con su fortaleza después de la Guerra de la Triple Alianza (1864-1870). Para ella, la mujer en la actualidad es la misma que hace más de 150 años: la que busca siempre un futuro mejor y no se amilana ante los desafíos.

La visión de Norma es que todos los jóvenes prueben el sabor auténtico de la yerba mate virgen. 

Mujeres como Norma tienen un espíritu que las impulsa a mejorar la calidad de vida de sus comunidades. Ya sea en los negocios, en la economía, en las familias o en los barrios, son las mujeres las que están transformando el mundo para un mejor futuro compartido. En ese contexto, la Compañía Coca-Cola alcanzó en 2020 su objetivo de acompañar el desarrollo de 5 millones de mujeres en todo el mundo, a través de la iniciativa global 5by20, que en la región sur de América Latina impactó a más de 66.000 emprendedoras. En Paraguay, esa iniciativa tuvo su correlato con Emprendemos Juntas, el programa que capacitó a más de 6.000 mujeres.

“Hay una fuerza que nos une con las demás mujeres que dieron todo de sí para salir adelante y mejorar este mundo. Nos conecta con las que estuvieron antes y con las que van a venir”, concluye Norma.