El cielo de Paraguay está distinto desde hace varias semanas. El humo trepa hasta las nubes y se produce un efecto casi de ciencia ficción. Y el estruendoso ir y venir de las sirenas de los camiones de bomberos termina de pintar a la perfección el panorama que vive el país desde que comenzaron los incendios en Asunción y el Área Metropolitana.

Cuando suena la alarma en el cuartel de la Primera Compañía del Cuerpo de Bomberos Voluntarios del Paraguay (CBVP), llamada “Bomba Asunción”, la adrenalina se dispara y la valentía aflora. El fuego, que se genera por diversas causas -pero en especial debido a la sequía-, arrasa con grandes zonas rurales. Y para hacerle frente, el trabajo de los bomberos voluntarios es invaluable. Solo en los últimos días se produjeron unos 10.000 focos de incendio.

“Estamos pasando por un momento en el que no damos casi abasto, pero estamos haciendo lo que podemos, la situación es complicada. Siempre que voy a un servicio doy lo mejor de mí. A pesar de que a veces estoy cansado, doy todo para continuar”, asegura a Journey Víctor Ruiz Díaz, un bombero de 19 años.

Los focos que se generaron en las últimas semanas causaron un gran desgaste en cada uno de los voluntarios, pero a pesar de estar exhaustos no dejan de arriesgar sus vidas en cada uno de los servicios. Para responder a un incendio, los bomberos que están en servicio ensamblan un comité de comando, que es el que decide cómo actuar. En general, intervienen a través de grupos rotativos de 10 a 15 personas. Esto sucede en cada uno de los 104 cuarteles dispuestos en todo el país.

Víctor Ruiz Díaz, bombero voluntario. 

Víctor creció en el cuartel en donde ahora presta servicios porque su papá fue parte de la compañía. “Él me inculcó la vocación de bombero y siempre me motivó”, recuerda.

Valentía y voluntariado

El trabajo de los bomberos en Paraguay no es remunerado económicamente, por lo que cada una de sus acciones cobra aún más valor. El tiempo que dedican a combatir el fuego es desinteresado y aplaudido por los paraguayos.

“El personal está cansado y exhausto, pero agradecemos a la ciudadanía que trae su aporte y nos da su respaldo. No es solamente comiendo y bebiendo que el bombero se recupera, sino que también lo hace a través de la energía que transmite la ciudadanía”, sostiene Christian Vázquez, encargado del Departamento de Relaciones Públicas del CBVP.

Igual que las decenas de personas que acercan alimentos y bebidas para colaborar con los bomberos de la Primera Compañía, Coca-Cola Paraguay donó agua mineral y jugos que fueron canalizados a través de la Cruz Roja Paraguaya y que serán distribuidos a todas las compañías del CBVP y así apoyar el trabajo de los más de 7.000 bomberos voluntarios. “Esta donación se convierte en energía para que los bomberos sigan combatiendo los incendios forestales”, apunta Christian.

Bomberos voluntarios de la Primera Compañía reciben agua y jugos como parte de la donación de Paresa para colaborar con la hidratación del servicio. 

Víctor resalta que la mejor ayuda es la prevención de los incendios, y que eso se consigue con pequeñas acciones que puede hacer cada ciudadano. En el caso de los incendios forestales, la recomendación es no quemar desechos en predios al aire libre. En tanto, para evitar el fuego en los hogares, los bomberos piden tener en cuenta que los sistemas de distribución de corriente eléctrica estén bien conectados y cuidados para evitar cortocircuitos.

En medio de las dificultades, Christian rescata algo positivo: el espíritu de colaboración. “Esta situación difícil nos unió y la confianza crece día a día”, dice. Víctor lo respalda: “La ciudadanía nos da garra, ánimo y energía para seguir (…) quiero que se sienta orgullosa de nosotros”.