Uno de los recuerdos que marcó la vida de Patricio Duarte fue el día que presenció la entrega de las llaves de una casa nueva a una familia de Luque, en las afueras de Asunción. Esa llave representaba la oportunidad de un techo digno y de una vida mejor. Algunos años después, Patricio considera ese hecho como el motor principal de su voluntariado y de la carrera que eligió para estudiar: Arquitectura.

“Tengo muchas anécdotas, pero uno nunca olvida lo trascendental. Ese fue el momento en el que hice ‘clic’ y me dije ‘esta es la realidad’, ‘esto es el mundo’. Allí me pregunté qué podía hacer para cambiar”, reflexiona.

Patricio es voluntario de la ONG Techo desde hace ocho años, y desde el primer día de la cuarentena por la crisis sanitaria del Covid-19 participó activamente de las acciones que se organizaron para auxiliar a las comunidades más vulnerables. En sus ratos libres visita asentamientos de Asunción y el departamento Central para asistir con los proyectos que lleva adelante la organización. La acción ahora se centra en la asistencia a las ollas populares y en la instalación de lavamanos portátiles para mejorar los hábitos de higiene y evitar la propagación del virus.

“Nosotros sabemos que las comunidades viven situaciones ya de por sí muy difíciles. Ahora, con las limitaciones en lo laboral, están pasando casi el triple de mal”, dice Patricio.

La respuesta más inmediata a quienes atraviesan este momento especialmente dificil fue la asistencia con víveres e insumos para las ollas populares, que Coca-Cola Paraguay acompaña a través de Techo con la donación de bebidas. Además, Techo formó a los líderes de cada asentamiento en relación a los cuidados sanitarios que deben tomarse, para que ellos los repliquen dentro de la comunidad. Y a eso se le sumaron los lavamanos.

Lavamanos instalado en el asentamiento El Peñón de Limpio. Arriba se lee la frase “Lavate las manos” en español y guaraní. 

En muchos asentamientos no hay provisión constante de agua, lo que imposibilita que las personas se laven las manos. “El lavamanos portátil es un modelo participativo de construcción en el cual nosotros proveemos de todos los insumos, como un kit, y las comunidades lo van construyendo”, cuenta Patricio.

Patricio conversó con Journey en El Peñón, un asentamiento de Limpio, distante a unos 30 kilómetros de Asunción. Los niños del lugar lo saludan porque lo conocen desde 2012, cuando Techo intervino en el lugar.  “Ellos fueron mis alumnitos. Pasé por diferentes programas, uno de ellos se llamaba ‘Apoyo Escolar’. Éramos unos 15 profesores con 20 a 30 niños cada sábado”, recuerda.

Predio del centro comunitario del asentamiento El Peñón de Limpio. A la derecha se pueden ver los baños construidos por voluntarios de Techo. 

Por sobre todas las cosas, Patricio agradece a la vida. Mientras continúa la carrera de Arquitectura y hace voluntariado, trabaja en una empresa con énfasis en la asistencia social y la construcción participativa. “Me siento contento. Estoy invirtiendo mi tiempo en iniciativas que realmente suman. Sentirte parte de la energía que está cambiando las cosas te llena de satisfacción”, concluye.