La historia del Paraguay está plagada de relatos de entrega y dedicación de mujeres que lucharon por sus derechos y la reconstrucción de la patria, después de dos importantes guerras que diezmaron la población. Políticas, profesionales, jefas de tribu y  revolucionarias, tuvieron un rol determinante en el surgimiento y primeros años de la vida del país. Pero, ¿de dónde sacaban esta fortaleza? Para María Graciela Monte de López Moreira, Presidenta de la Academia Paraguaya de la Historia, este rasgo distintivo viene de tiempos precolombinos.

“La mujer siempre tuvo un sitio muy importante en las comunidades indígenas. Existieron parcialidades, como las de los Chorotí, donde había cacicas e iban a las guerras. En cuanto a las guaraníes ellas también eran cabezas de familias, cultivaban el kokue y poseían conocimientos botánicos”, explica Mary en diálogo con Journey.

Uno de los capítulos de la historia nacional que demuestra la osadía de las mujeres paraguayas es el famoso “libro de oro”, que refiere a la donación de joyas durante la Guerra de la Triple Alianza (1864 – 1870). “El 24 de febrero de 1867, Doña Escolástica Barrios de Gill, una dama de la alta sociedad, decidió convocar a sus congéneres para colaborar con la defensa nacional. Así fue como se habilitaron los libros de registros de las manifestaciones de joyas y alhajas de las ciudadanas”, explica la historiadora, que fue la encargada de dilucidar el misterio acerca del Libro de Oro.

Hasta 2017 ningún catedrático pudo explicar con rigor científico cuántas joyas realmente fueron entregadas al entonces presidente Mariscal Francisco Solano López. Sin embargo, luego de seguir pistas y estudiar paso a paso, la profesora Monte descubrió un cuarto ejemplar con las mismas características que los anteriores, con tapa de oro, contratapa de plata y papel pergamino, en el que además de las intenciones estaban registradas las donaciones.

Ya en la era de nación independiente, la mujer paraguaya siempre ocupó un papel fundamental en el devenir nacional. Es el caso de Serafina Dávalos (1883-1957), la primera abogada y propulsora de los derechos femeninos: “Si queremos construir un país verdaderamente democrático en que la libertad, la justicia y la igualdad sean  hermosas realidades, debemos empezar por organizar el hogar sobre la base de una perfecta igualdad”, escribió la letrada en su tesis sobre humanismo.

“Para las mujeres que trabajan y piensan, la mano que mece la cuna mueve el mundo”. Este slogan fue el motor de un grupo de mujeres, liderado por María F. de Casati, que en 1936 editó un periódico llamado Por la Mujer en el que se reclamaba el derecho de voto y la igualdad de género.

“Ramona Ferreira, en tanto, fue la primera mujer periodista del Paraguay, tras fundar el diario La voz del siglo en 1902. Fue considerada una transgresora social por cuestionar las costumbres y tradiciones conservadoras”, destaca Mary Monte, y agrega que era una época en la que la mujer dependía, literalmente, del permiso del esposo para trabajar, según indicaba la Constitución de 1870. No fue hasta la Constitución de 1940 que las mujeres empezaron a vislumbrar la igualdad con los hombres.

Así, en 1974, la historiadora Idalia Flores de Zarza y la diputada Carmen Casco de Lara Castro presentaron un proyecto de Ley para conmemorar el 24 de febrero el Día de la mujer paraguaya, en homenaje a esas compatriotas.

“Desde los años 70 hasta el día de hoy, cada vez más mujeres profesionales desarrollan su carrera en actividades que antes eran inherentes a los hombres. En cuanto a lo político, en las últimas elecciones del 2018 se registró un 20% de participación femenina en el Congreso. Aún nos falta mucho, pero es un avance importante”, detalló Mary Monte.