Francisca Cuevas vive en la zona de Puerto Botánico, un asentamiento en el que siempre destaca la solidaridad y donde las dificultades que trajo la pandemia se pudieron sobrellevar gracias a las ollas populares.

“Tengo seis hijos que estudiaron y estudian con la plata que gano con el reciclaje. Mi hija mayor tiene 25 años y la menor, siete. Vivo con tres de ellos, dos nietos, y mi marido, que trabaja en albañilería”, cuenta Francisca, recicladora de base y un pilar fundamental en el sustento de su hogar. La imposibilidad de salir a  trabajar durante varios meses se hizo sentir con fuerza en la economía familiar.

Hace dos años, Francisca logró cambiar un carro que empujaba con las manos y con el que recorría a pie la ciudad por uno a motor. Su historia es así: de lucha, progreso y perseverancia. “Hace 16 años que me dedico a esto y sigo adelante. La plata que gano la invierto en mis hijos”, afirma orgullosa en conversación con Journey.

Francisca Cuevas (derecha) junto a su tío, Néstor Cibils, quien la acompaña en los recorridos de reciclaje en algunas ocasiones. 

Su tarea de recupero de materiales comienza a las cuatro de la mañana; cinco horas después, regresa a su casa y con la ayuda de sus familiares separa lo reciclable para vendérselo a los acopiadores. Vuelve a la calle luego del mediodía y su recorrido se extiende hasta que se pone el sol. En ocasiones la acompaña su tío, Néstor Cibils, para darle una mano.

Francisca recoge las botellas de plástico de uno de los EcoPuntos ubicados en la plaza Emilio Cubas de Asunción. 

“Reciclamos de todo: juntamos cartones, plásticos, bidones, bolsas de supermercados”, explica Francisca. Y señala que uno de sus grandes deseos es que los ciudadanos adquieran el hábito de segregar sus residuos domésticos

Soluciones Ecológicas, empresa con la que trabaja Francisca a través de los EcoPuntos distribuidos en Asunción, estima que trabajan en Paraguay unos 4.000 recicladores de base, aunque muchos no están asociados. Francisca agradece especialmente el poder recuperar los materiales que llegaron a dos de los diez EcoPuntos instalados en Asunción con el acompañamiento de Coca-Cola Paraguay.

A medida que se reabre la actividad económica en el país tras el parate de la pandemia, el reciclaje también retoma su camino. “Ahora estamos un poco mejor porque ya podemos salir. Seguimos sin poder juntar como como antes, pero ‘salvamos’ la situación”, reflexiona.

Para cuidar a los recuperadores en su regreso al trabajo, la Fundación Coca-Cola, la Iniciativa Regional para el Reciclaje Inclusivo (IRR), y Soluciones Ecológicas se unieron para distribuir entre ellos kits sanitarios.

“El kit nos ayudó para protegemos y salir con seguridad. Antes salíamos con miedo porque no teníamos forma de comprar estos elementos”, reflexiona Francisca, quien recibió el kit que contiene, entre otros elementos, una chaqueta reflectiva, tapaboca y un bidón de alcohol con el que se higieniza las manos constantemente.

Francisca Cuevas se higieniza las manos con alcohol antes y después de reciclar. Lo mira su tío, Néstor Cibils, quien a veces le acompaña en los recorridos. 

Pese a las dificultades de la pandemia y otras a las que se ha enfrentado, Francisca cuenta que no piensa dejar el reciclaje bajo ningún sentido. “Me siento orgullosa de ser recuperadora”, afirma. También remarca que por medio del reciclaje pudo dar todo lo necesario a su familia, y que ya tiene un nuevo objetivo: “Ahora el sueño de mi hija de 15 años es estudiar Enfermería. Mi mayor satisfacción fue siempre trabajar porque me permite poder ayudarlos”.