“Lo que haces por vos mismo muere contigo, pero lo que haces por otros vive para siempre”, es la frase que repite cada mañana Emilio Rodríguez cuando sale de su casa, en el barrio Mburucuyá de Asunción, rumbo al asentamiento de Remansito, en la ciudad de Villa Hayes en el bajo Chaco. Allí lo esperan 25 alumnos de cuarto grado de la escuela básica Nº 3974 Espíritu Santo con una sonrisa y con muchas ganas de aprender.

Emilio es licenciado en Ciencias Políticas, graduado de Colorado College (Estados Unidos), y al regresar al país supo que quería retribuir a la sociedad paraguaya las oportunidades que la vida le ofreció: decidió entonces suspender por un tiempo su carrera profesional para dedicarse a enseñar en una escuela rural.

“Mi mamá me hizo ver la importancia de la formación académica. Por eso, siempre tomé muy en serio mis estudios y aproveché las oportunidades que se me presentaron, como la de terminar el colegio y la universidad en Estados Unidos y otros países. La instrucción te puede cambiar la vida”, asegura Emilio a Journey antes de tomar el bus que lo llevará hasta la mitad del camino a la escuela.

Tras formarse durante seis años en el extranjero, conoció la red internacional Teach For All, una organización que convoca a jóvenes profesionales a enseñar durante dos años a alumnos de contextos vulnerables con el objetivo de mejorar sus oportunidades futuras.

“En 2017 regresé al país y quería aportar mis conocimientos. Entonces no existía Enseña por Paraguay, aunque ya había un grupo propulsor de la idea. Ese mismo año se conformó y se abrió la convocatoria, y me uní al equipo postulándome como profesor voluntario”, recuerda Emilio al subir al segundo bus que lo llevará hasta Remansito.

“Enseña por Paraguay”, programa que se enmarca en la red Teach for all, busca involucrar en el sistema educativo existente a profesionales universitarios que deseen poner a disposición su tiempo y conocimientos en comunidades educativas vulnerables, en las que actúan como agentes de transformación social. Aunque estamos en plenas vacaciones, los docentes que participan del programa darán clases de refuerzo a alumnos durante el verano.

Emilio dicta clases en la escuela ubicada en Remansito. 


 

Recompensa al esfuerzo

“Al principio tropezamos con varios obstáculos académicos; no sabíamos que una de las tareas que tendríamos era la de enseñarles a leer. Once de los 25 estudiantes ni siquiera conocían algunas letras del abecedario”, explica Emilio, quien hoy se siente realizado al cerrar el ciclo lectivo con el 100% del grupo a su cargo sabiendo leer y escribir.

“Enseña por Paraguay”, que cuenta con el apoyo de Coca-Cola de Paraguay, se presenta como un gran desafío en el país, donde existen marcadas desigualdades sociales: según datos oficiales, el 55% de los jóvenes entre 15 y 29 años no asiste a ningún establecimiento educativo y la situación se intensifica en sectores más relegados.

“Desde este programa enfatizamos también el factor socioemocional; es decir, la mentalidad del alumno. Les enseñamos que un sector del cerebro es responsable de las emociones y el otro, de los análisis y reflexiones, y que, para aprovechar al máximo la clase, deben encender esta parte cognitiva. Ellos saben que el éxito de obtener una buena calificación es resultado del esfuerzo de cada uno”, cuenta Emilio mientras bebe un refrescante tereré en el aula, tras la hora y media de bus bajo un calor abrasador.

“Otro aspecto en el que nos centramos es la conciencia social, por medio de una metodología llamada ‘Diseña el cambio’. Se trata de un sistema internacional dentro del cual los alumnos deben identificar cosas que les están molestando en su contexto para, posteriormente, votar por un problema que tratarán de resolver en conjunto. Es increíble cuánta preocupación demuestran por la escuela, por su barrio”, explica.

Esta táctica ya rindió frutos: los alumnos de cuarto grado identificaron que la institución quemaba basura y lo resolvieron colocando una alcancía común, y con el dinero recolectado compraron bolsas para colocar los desechos. Además, dispusieron carteles instructivos para crear consciencia sobre la importancia de la preservación medioambiental en los demás estudiantes.

El timbre suena puntualmente a las 12:30. Los alumnos entran corriendo y cada uno toma su lugar en el aula. “Mi deseo es volver a estudiar y continuar colaborando con la educación. El impacto que generó este trabajo en mi vida me llevó a decidir mi camino: quiero dedicarme a crear políticas públicas que favorezcan a más chicos y que accedan a las ventajas que yo sí tuve”, finaliza Emilio.

Emilio decidió hacer un impasse en su carrera profesional para enseñar en una escuela rural.