Los emprendedores no le tienen miedo a los riesgos y muchas veces se lanzan al vacío con sus sueños como paracaídas. Por necesidad o por deseo, se arriesgan a hacer el intento. Y eso define la historia de Cinthya León, que hace ya ocho años decidió abrir un pequeño kiosco en Luque para poder sostener su hogar.

“Al notar que ya era mucha la carga económica para mi esposo, que trabajaba todo el día en una empresa, me vino a la cabeza la idea de emprender”, cuenta Cinthya, que hasta ese momento de desempeñaba solo como ama de casa. Al tiempo, su hermana se sumó a su idea y fue la intermediaria para acceder a un microcrédito inicial: “Ella también se arriesgó. No sabíamos si iba a resultar”.

La hazaña fue grande, pero los resultados positivos no demoraron en aparecer. Al primer mes de abierto el negocio, Cinthya pudo pagar la primera cuota del microcrédito con las ganancias obtenidas. Y el pequeño kiosco no tardó en crecer hasta convertirse en la que hoy es la despensa “Maná”, un lugar de referencia para los vecinos del barrio Mora Cué.

Claro que la expansión trajo nuevos desafíos para Cynthia, tanto que le propuso a su marido que renunciara a su trabajo y se sumara a su aventura. “Comencé a tener más clientes y todo iba resultando. Él se animó y me acompañó”, cuenta.

Cinthya León recibe a sus clientes respetando todas las normas de bioseguridad. 

El desafío de la pandemia

La llegada del Covid-19 trajo nuevos retos para todos los sectores, incluidos los pequeños almacenes y despensas que hicieron todo lo posible para seguir abiertos en sus comunidades. Cynthia y su esposo no fueron la excepción.

Ante las restricciones por la cuarentena, comenzaron a tomar pedidos por WhatsApp para que los clientes solo tuvieran que pasar a retirar sus compras o recibirlas en su casa, mediante el servicio de entrega a domicilio. “Fue todo un cambio, hemos aprendido mucho de la pandemia: tuvimos que preparar los pedidos, empaquetar y llevar hasta los hogares de los consumidores, cosa que antes no pasaba”, agrega Cinthya.

Una vez que la cuarentena se flexibilizó, Cinthya se vio en la necesidad de preparar su comercio con todas las medidas de bioseguridad para poder cuidar a su familia y a sus clientes. Fue allí cuando el programa “Estemos Abiertos” le ofreció una bocanada de aire fresco.

“Estemos Abiertos” es una iniciativa de Coca-Cola Paraguay, en alianza con la Fundación Paraguaya y la Asociación de Almaceneros Minoristas del Paraguay, que busca apoyar la reactivación económica de 600 despensas de barrio de Asunción, Ciudad del Este, Coronel Oviedo y otras 50 localidades en todo el país que fueron afectadas por la pandemia. El programa concede microcréditos para la compra de mercadería, insumos de bioseguridad, adaptación del negocio para facilitar las transacciones digitales o la implementación del servicio de entrega a domicilio.

“Mi primera compra fue todo lo que tiene que ver con productos de bioseguridad: el lavamanos, alcohol en gel, tapabocas, guantes. Y mercaderías, para así cargar mi negocio y poder seguir adelante”, detalla Cinthya.

Gracias al programa “Estemos Abiertos”, se pudo instalar un lavamanos para que usen los vecinos que compran en la despensa. 

Y ante la reapertura, los consumidores respondieron de forma “excelente”, considera Cinthya. “Los vecinos son como nuestra familia; muchas veces ya sabemos qué necesitan a través de ese contacto diario, ya sabemos qué quieren y vamos trayendo los productos que precisan. Es una familiaridad muy especial la que se crea”, apunta.

Jorge Santander y Cinthya León toman un pedido recibido a través de WhatsApp. El comercio electrónico fue otra de las innovaciones que implementó la despensa durante la pandemia. 

Ahora, con una mirada en retrospectiva, e incluso ante los recientes desafíos, Cinthya refuerza su convicción de que emprender su propio camino fue una gran decisión. “Este negocio fue lo que nos dio todo lo que hoy tenemos. Nos ayudó en lo económico y en lo personal, es nuestro único sostén”, reflexiona.

Por eso, el mensaje de Cinthya para los emprendedores que se encuentran atravesando un momento difícil es precisamente ese: perseverar y creer. Para ella, esa es la clave que les ha permitido seguir abiertos. “Todo es posible si uno cree… nosotros en ningún momento tratamos de dar un paso al costado, sino que seguimos adelante para servirle a la gente”, finaliza.