Muchas cosas cambiaron desde el comienzo de la pandemia. Y la obligación de quedarse en casa como medida sanitaria pasó a ser parte de la nueva vida diaria. Sin embargo, algunos deben salir todos los días a las calles y trabajar para que el país pueda superar la emergencia sanitaria. Tal es el caso de los policías, cuya tarea se hizo esencial desde que se decretó la cuarentena y que hoy por hoy los ha alejado de sus hogares para asegurarse de que los demás se queden en las suyas.

Así como María Elena Andrada, Jefa de Relaciones Públicas de la Policía, que lo que ansía es pasar más tiempo en casa, junto a sus hijos y su pareja, lo mismo le sucede a miles de policías que a diario constituyen la primera línea de combate a la propagación de la enfermedad, junto al personal médico y de otros servicios esenciales. “Estamos al servicio de la sociedad y eso implica que tenemos muy poco tiempo para estar en casa. Cuando puedo hacerlo, lo que generalmente se limita a los fines de semana, disfruto de la compañía de mi pareja, de mis hijos, de hacer las tareas del hogar, conversar un poco, ver películas, hacer juegos…”, cuenta María Elena a Journey.

Para apoyar la tarea de aquellos que cumplen un servicio esencial y valioso, muchas organizaciones y empresas han sumado su aporte. En esa línea, Coca-Cola Paraguay decidió acompañar el trabajo de los policías con la donación de miles de litros de agua mineral y jugos, de la mano de la Cruz Roja Paraguaya.

La jefa de Relaciones Públicas de la Policía Nacional hace una pausa mientras se van apilando los productos en el polideportivo de la sede de la Comandancia, en el microcentro de Asunción, y remarca la importancia de este tipo de acciones solidarias: “Es una manera de agradecerles un poquito ese sacrificio que hacen todos los días”, dice María Elena.

Epígrafe: Un voluntario de la Cruz Roja ayuda durante la entrega de agua mineral y jugos en la sede de la Comandancia de la Policía el pasado martes 5 de mayo.

La entrega de bebidas no sería posible sin el esfuerzo de los voluntarios y la logística de la Cruz Roja Paraguaya. En ese sentido, Arturo Ojeda, director ejecutivo de la organización, explicó que más de 500 personas ya trabajan en la coordinación y entrega de las donaciones, y señaló que esperan que la cifra de voluntarios supere los 1.300.

La tarea de los voluntarios se ejecuta en todo el país y de diferentes maneras. En Ciudad del Este, por ejemplo, la asistencia se da con la gestión de los albergues en donde los paraguayos que ingresan desde Brasil hacen una cuarentena de 14 días antes de ir a sus casas. En el departamento del Guairá y en la ciudad de Ñemby, en el área metropolitana, la ayuda se realiza a través de las ollas populares. En Capiatá, por su parte, se reparten kits de higiene a la comunidad y se instalan lavamanos. “Sobre todo, preparamos a las comunidades de manera de reducir las probabilidades de contagio en las acciones que hacen en el día a día”, explica Arturo.

Arturo Ojeda, director ejecutivo de la Cruz Roja Paraguaya. 

Los voluntarios de la Cruz Roja también atienden una línea telefónica con la que se realiza un seguimiento diario de las personas con casos confirmados de la enfermedad, con el objetivo de dar contención emocional. Arturo sostiene que esta tarea ayuda a que el aislamiento al que debe someterse el paciente por cuestiones sanitarias repercuta lo menos posible en lo psicoemocional.

“Estamos luchando contra algo que no conocemos del todo, pero ante todo nosotros enarbolamos la solidaridad de las personas en ayudar al prójimo, en saber qué es lo que está bien, en entender cómo vamos a salir todos juntos de esto. Lo vemos día a día en cada una de las ollas populares, en cada una de la gente que está trabajando en esto”, concluye Arturo.