En el medio del bosque, con el canto de los pájaros campana de fondo, tres alumnas construyen un robot con soltura y concentración. Ambos universos, aparentemente inconexos, encuentran un punto de unión en el   Centro Educativo Mbaracayú, ubicado a 300 kilómetros de Asunción, en el corazón de la Reserva de la Biosfera del Bosque Mbaracayú.

Los días en el colegio son intensos, pero nunca aburridos. Además de las materias curriculares, desde hace tres años las alumnas pueden aprender también Robótica.  “A través de un convenio la embajada de Estados Unidos nos abasteció de las herramientas necesarias –cubos, motores, tuercas- para que las alumnas puedan empezar a experimentar”, explicó a Journey César Fernández, ingeniero electrónico e instructor de Robótica.

En el Centro, las 300 jóvenes pueden aprender a ensamblar un robot y conocer los fundamentos matemáticos, físicos y científicos de cada uno de los elementos que lo componen. Los responsables del instituto destacan la importancia de enseñar robótica porque es una materia integral que reúne varias ramas científicas, como la ingeniería, la mecánica, la electrónica y la informática, entre otras.

Del aula a las competencias

En poco tiempo las alumnas demostraron su destreza en la materia, y motivaron a la institución a inscribirlas en torneos de Robótica. En julio de 2019, dos grupos del primer curso participaron de la competencia “Open Robotics” organizada por el colegio Los Laureles de Asunción.

Allí presentaron un bastón electrónico acústico para ayudar a personas con discapacidad visual realizado con materiales reciclados, y un robot recolector de basura. Ambos prototipos obtuvieron mención de honor. Además de esta competencia, las estudiantes ya participaron en diferentes torneos nacionales, como el festival de tecnología “Fest Tech” y el concurso “VEX Robotics Competition”.

Isabel Cardozo, alumna del segundo curso, vivió uno de esas competencias con mucha emoción: “Estoy muy contenta porque en el colegio aprendo de todo y tuve la oportunidad de viajar y competir varias veces, como en los torneos de Robótica en Asunción. Estas materias nos enseñan valores, como la responsabilidad, la honestidad, la pulcritud y el trabajo en equipo, vamos aprendiendo varias cosas en el camino”.

A su lado, Sonia Sanabria, Directora del colegio, coincidió con ese sentimiento: “Me siento muy orgullosa con los resultados obtenidos en las competencias. Además somos el único equipo de robótica del país compuesto solo de mujeres”.

El colegio Mabaracayú forma parte de uno de los programas que impulsa la Fundación, y busca así mejorar las relaciones entre las comunidades y el medio ambiente a través de planes para el uso racional y la conservación de los recursos naturales. Es el caso del proyecto de conservación de agua impulsado por la Fundación Moisés Bertoni, que cuenta con el apoyo de la Fundación Coca-Cola y la Fundación Avina.