Desde que María Elena Andrada se graduó en el Instituto Superior de Formación Policial en 1994, nunca pensó que en sus casi 26 años como agente de la Policía Nacional del Paraguay iba a tener la oportunidad -y también la responsabilidad- de grabar una pieza de audio con su voz. Se trata del mensaje que se reprodujo por altavoz y desde las patrullas en cada rincón del país para pedirle a la población que se quede en sus casas y respete la cuarentena.

Aní pesẽ penderógagui (no salgan de sus casas), salvo situaciones de emergencia y de extrema necesidad. Si van al súper, al mercado, a la farmacia o a los hospitales, que vaya la menor cantidad de gente. Aní pejo’apáti (no se aglomeren)”, señala parte del mensaje.

El trabajo de María Elena como jefa de Relaciones Públicas de la Policía Nacional se transformó de la noche a la mañana: de ser portavoz de los casos más destacados del accionar policial pasó a tener la misión de ayudar a evitar la expansión del coronavirus. Su grano de arena ayudó al éxito de las autoridades locales, específicamente en lo relacionado a la comunicación de las medidas que se tomaron desde la cúpula policial y gubernamental.

De hecho, las estadísticas favorecen a Paraguay en su trabajo para la contención del COVID-19 en comparación a otros países de la región. En ese marco, y con el objetivo de apoyar la labor de quienes están en la primera línea de acción, Coca-Cola acompañó a inicios de mayo el trabajo del cuerpo de Policía de Paraguay con la donación de miles de litros de jugo y agua mineral para la hidratación de los agentes.

Ahora, desde la distancia del tiempo, María Elena sonríe y recuerda el día en que le pidieron grabar el audio, el pasado 21 de marzo. Por ese entonces, la cuarentena se había intensificado con la restricción de circulación de personas en las calles, una disposición que duró hasta inicios de mayo. Hasta ese momento, se trataba de una situación sólo vista en las películas; de hecho, la reproducción de los mensajes en los vehículos policiales era algo que nadie había hecho aún en Paraguay.

“Es inédito, se dio de la nada. Fue una sugerencia del Ministro del Interior, Euclides Acevedo. Él me dijo: ‘lancemos un audio a la ciudadanía’, y le pregunté para cuándo. ‘Para ayer’, me respondió. ‘Yo no tengo problemas’, le contesté. Y así, sobre la marcha y de una, lo sacamos adelante”, recuerda en conversación con Journey.

Los cuidados siguen en casa

María Elena vive en San Lorenzo, a unos 40 minutos del microcentro de Asunción, y cuenta orgullosa que abre su oficina a las cinco de la mañana. Levantarse temprano ya es una costumbre desde que comenzó a ser policía, dice. Antes, la ahora jefa de Relaciones Públicas trabajó en comisarías del Área Metropolitana durante varios años.

Sede de la Comandancia de la Policía Nacional del Paraguay, en el microcentro de la capital. 

Cuando la jornada diaria termina, María Elena emprende el regreso a casa. Allí le esperan sus cuatro hijos, que tienen entre 8 y 24 años, y su pareja, con la que vive hace cinco. Al llegar, la más pequeña de sus hijas la espera con un recipiente lleno de agua con lejía diluida para la desinfección de sus manos. “Sin darme cuenta, mi hija ya me está bañando con el difusor y me llena de alcohol en gel”, recuerda con una carcajada.

“La rutina de nuestra casa sufrió un cambio drástico. Mi casa es pequeñita, muy modesta, pero tengo un pequeño recibidor en donde tenemos una mesita con los elementos de limpieza. Allí también dejamos los zapatos que traemos desde la calle. Vale decir que yo llego, me saco los zapatos, las medias, me pongo unas zapatillas y recién después ingreso”, explica María Elena.

En Paraguay, más de 24.000 policías cambiaron su ritmo de trabajo durante la cuarentena sanitaria. Desde controles en las calles o autopistas hasta el cuidado de los refugios en donde se albergan los llegados del exterior, los agentes se diversificaron en todos los frentes. María Elena está orgullosa de sus compañeros, quienes a pesar de las dificultades que puedan atravesar, llevan adelante los cambios necesarios.

“Nuestra obligación es tratar de cumplir de la mejor manera posible el rol de policía. Todos los días nos estamos capacitando, tratando de adaptarnos también a lo que es el avance en materia comunicacional y las tecnologías. Nos vamos adecuando de a poquito”, concluye María Elena.