¿Sabías que podés evitar que las bolsas de plástico terminen en un vertedero? A veces basta con utilizar un poco de imaginación. Crear a partir de la reutilización fue el puntapié para que Giannina Sosa y Gabriela Talavera desarrollen la marca Gabrielísima. Los productos destacados de este emprendimiento son las billeteras fabricadas a partir de plástico reciclado, que reutilizan hasta cinco bolsas en cada producto.

“Queríamos empezar un negocio con el reciclado como eje principal”, confiesa Giannina. Las jóvenes buscaron ejemplos en internet e intentaron distintas técnicas de confección. La idea de las billeteras hechas de bolsas plásticas recicladas llegó luego de muchas horas de investigación y pruebas. “Encontré un solo modelo en Argentina y otro en Uruguay. Hace un año hicimos un prototipo. Pero nos seguía faltando una máquina, que nos costó mucho conseguirla porque requería de una gran inversión. Necesitábamos comprobar la viabilidad y calidad del producto”, explica Gabriela.

Con apoyo familiar, las emprendedoras adquirieron la herramienta de trabajo. Con varias bolsas plásticas donadas por la comunidad, Gabriela y Giannina comenzaron a fabricar las billeteras. El proceso es simple pero requiere paciencia: hay que limpiar las bolsas, superponerlas y prensarlas con calor en la máquina hasta que se convierten en una especie de tejido plástico. Después se corta la “tela” con ayuda de patrones, para, finalmente, coser la billetera. Para que el proceso de creación sea sustentable y amigable con el medio ambiente, las jóvenes se proponen limitar el uso del agua en la limpieza.

Las emprendedoras se muestran entusiasmadas al exhibir los detalles de sus creaciones que a primera vista parecen billeteras de cuero con una fina terminación en las costuras. “En el futuro nos gustaría realizar productos de mayor tamaño, inclusive camperas. Nos lleva mucho tiempo fabricar las billeteras, por eso aún no podemos producirlas masivamente”, explica Giannina.

“Desde chica me enseñaron a no tirar la basura. Por eso queremos reciclar todo cuanto podamos; sabemos que con esto no eliminamos todos los residuos pero creemos que aportamos nuestro granito de arena. Por cada billetera usamos casi cinco bolsas que son rescatadas antes de que vayan a parar a vertederos o arroyos y que las transformamos en un producto de arte utilizable”, expresa Giannina.

Las emprendedoras quieren que cuando el producto haya cumplido con su misión, regrese a su lugar de origen y continúe su ciclo vital. Para esto cuentan con el compromiso medioambiental de los clientes. Hay mucha tela para cortar: se estima que al año se utilizan en el mundo más de 500 millones de bolsas de plástico a las cuales es necesario encontrarles otro uso antes de que lleguen los vertederos. Además, el tiempo de vida de una bolsa de plástico es de 12 minutos, pero una vez enterrada tarda entre 400 y 1000 años en descomponerse. Por eso es necesario poner manos a la obra.

Más adelante, y una vez concretadas las asociaciones con las tiendas previstas, las emprendedoras se proponen colocar puntos para la recepción de bolsas. Quienes colaboren recibirán descuentos en las compras como incentivo. “También soñamos con convertir botellas de plástico en prendas. Sabemos que en otros países esto ya se está haciendo”, apunta Gabriela

Reducir la cantidad de plástico en el planeta es uno de los objetivos de la Compañía Coca-Cola que, a través de la iniciativa global Un Mundo sin Residuos se comprometió a recolectar y reciclar el equivalente de cada botella o lata que ponga en el mercado para 2030