Un reto viral revolucionó las redes sociales con el hashtag #BasuraChallenge. La combinación de creatividad y conciencia ambiental logró alentar a jóvenes de todo el mundo a emprender acciones en favor del planeta. La propuesta invita a tomarse una fotografía en un sitio lleno de residuos, luego limpiarlo y volver a registrar la escena, pero esta vez sin desechos.

La campaña llamó la atención de Osvaldo Machuca, un asunceno de 20 años al que se le encendió la creatividad e ideó una iniciativa para su comunidad. “Siempre quise aportar soluciones para mejorar el medio ambiente, pero no me animaba. Entonces, se hizo viral #BasuraChallenge y aproveché la oportunidad para invitar a varios amigos. Compartí la foto de otros países en mis perfiles sociales, luego armé un grupo especial y mucha gente se sumó. En la primera jornada, realizada en la Costanera de Asunción, se acercaron a ayudar más de 50 personas y eso me dio fuerzas para seguir”, contó Osvaldo a Journey antes de una nueva jornada de limpieza de residuos, esta vez en la desembocadura del arroyo Antequera.

A pesar del frío, varios jóvenes llegaron hasta la bahía con la misión de construir biobardas. Cada uno aportó distintos materiales para la misión: guantes, bolsas, cuerdas, botellas y redes sirvieron para armar las estructuras: “Las biobardas son barreras flotantes armadas con botellas de plástico dentro de una red sintética.  Actúan como trampas y se instalan en los cauces donde se desarrollan corrientes para atrapar la basura que flota. Se sujetan con una cuerda de orilla a orilla y de esta manera los desperdicios quedan atrapados en la red y no llegan hasta el río”, explicó Vania Rallo, una de las voluntarias.    

Al día siguiente los mismos voluntarios lograron colocar la red cilíndrica de una punta a otra y la misión pudo concretarse con éxito.

Comprometidos con su mundo

“Elegimos la costanera porque para los asunceños es un sitio emblemático. En nuestra ciudad existen unos siete arroyos que se enlazan al afluente mayor. Queremos expandirnos a otras localidades en el futuro”, indicó Osvaldo, al tiempo que distribuía a los voluntarios bolsas para acopiar los residuos. La mayoría de los colaboradores se hicieron eco de este proyecto a través de los perfiles sociales de Basura Challenge Paraguay.

Durante el primer encuentro, los voluntarios se organizaron en grupos con el objetivo de recoger los residuos apostados en la costa del arroyo para luego separarlos según sus características. “El material que podía reciclarse fue donado a una organización que alquila kayaks, y quienes, a su vez, nos prestan las embarcaciones con las que nosotros navegamos y recolectamos los residuos que están más alejados. Ellos luego venden el plástico a distintas cooperativas”, explicó Osvaldo.

Hasta el momento, se organizaron cinco jornadas de limpieza, en las que se acopiaron cinco toneladas de residuos. Para Osvaldo el avance de la contaminación se puede revertir: es solo cuestión de involucrarse y cambiar hábitos de consumo. “Nuestro objetivo es generar conciencia: no sirve de nada que un grupo limpie y los demás no. La idea es que la gente dimensione la gravedad de todo esto”, concluyó Osvaldo.

Reducir la cantidad de plástico en el planeta es uno de los objetivos de la Compañía Coca-Cola que, a través de la iniciativa global Un Mundo sin Residuos se comprometió a recolectar y reciclar el equivalente de cada botella o lata que ponga en el  mercado para 2030.