La décima edición de Colosos de la Tierra, el evento medioambiental apoyado por Coca-Cola Paraguay, sigue premiando a los árboles más grandes y frondosos del país. Te contamos la historia de uno de ellos, ubicado en Itapúa.

El intenso sol de la mañana resalta el verde de los árboles y las plantaciones de miles de hectáreas de tierra en Alto Verá, en el sureño departamento de Itapúa. Allí, en una zona conocida como Yata’i, se yergue un Yvyra Pytã que está ubicado dentro de la estancia de la familia Hostettler, a pocos metros de la Reserva San Rafael.

Para llegar hasta este ejemplar hay que recorrer un sendero de casi 300 metros en medio de un gran bosque virgen que la familia Hostettler ayuda a conservar. Son 120 hectáreas de bosque al que cuidan y protegen de posibles intenciones de tala, y en medio de ese verde infinito aparece inamovible el elegido.

Journey acompañó la expedición de Colosos de la Tierra para descubrir y conocer este magnífico ejemplar que se convirtió en uno de los finalistas del concurso organizado por la ONG A Todo Pulmón con el apoyo de Coca-Cola Paraguay.


Profesionales de A Todo Pulmón seleccionan decenas de árboles como finalistas, y a partir de ese momento se van ajustando los filtros. Para empezar, deben superar los 20 metros de altura o tener un tronco con más de tres metros de circunferencia. Luego de las expediciones a cada árbol, se comparan las mediciones y, por último, se anuncian los ganadores.

El Yvyra Pytã de Alto Verá es uno de los 662 árboles inscritos y de las 56 especies que forman parte de la 10ª Edición de Colosos de la Tierra, cuya meta principal es generar conciencia ecológica sobre la importancia de estos ejemplares, indispensables para sostener la biodiversidad, el ciclo del agua y el cuidado del medio ambiente.

“La edad de este coloso es difícil de determinar. Hace muchos años mis padres trazaron un sendero para que los turistas pudieran recorrer el bosque y conocerlo más”, contó Pedro Hostettler, uno de los propietarios del sitio, durante la visita.

Pedro recordó que sus padres recorrían el bosque cada domingo y él los acompañaba con frecuencia. Durante esas caminatas descubrieron este enorme árbol que llamó la atención de toda la familia. Inmediatamente pensó que podía convertirse en un atractivo de la zona.

Los padres de Pedro, Hans Hostettler y Christine Kohli, son suizos y llegaron a Paraguay por su amor hacia los bosques. “Tenemos muchos ejemplares como este árbol, nuestro bosque es virgen y hay diferentes especies de gran porte”, añade.

El coloso postulado, en todo su poderoso esplendor.

El Yvyrá Pytã – madera roja, en guaraní – es un árbol que se encuentra en todo el Paraguay, especialmente en la región Oriental. Sin embargo, cada vez hay menos porque su madera se usa en construcción y carpintería; por ello la imperiosa necesidad de preservarlo. El de la familia Hostettler tiene 4,41 metros de circunferencia de tronco, 27 metros de altura y unos imponentes 60,59 metros de circunferencia de copa.

Pero el bosque corre peligro, y por ello, los Hostettler ayudaron a formar en 1998 una ONG llamada Pro Cordillera San Rafael. Fue esta comisión la que eligió a este Yvyra Pytã como un símbolo para enviar un mensaje claro: si no se detiene la deforestación, no quedarán más como él. “Lastimosamente los árboles grandes que había en la reserva ya son pocos debido a la tala que continúa en nuestros días”, lamenta Pedro.

Para la familia Hostettler el mensaje es claro. “Estamos protegiendo estas 120 hectáreas de bosque virgen y nuestro anhelo es que lleguen muchos turistas para que puedan apreciar esta belleza natural”, remarca Pedro, quien valora todo el ecosistema que forma parte de esta reserva y de la Cordillera San Rafael.

Pedro añade que su deseo principal es que las personas sepan apreciar el valor de la naturaleza y que actúen en consecuencia. “Es importantes que todos nos comprometamos con el cuidado de los árboles”, dice, a la vez que agradece la visita y reflexiona: “Disfruto de este coloso, es muy bueno que podamos conservarlo”.