Este espacio se puso en marcha para articular las acciones de empresas del sector privado y de entidades del sector público y poder transitar hacia un modelo de desarrollo económico ¿Los objetivos? Consumir de forma más inteligente los recursos naturales y generar nuevos tipos de empleo.

Crecimiento económico responsable y empresas que produzcan con un cuidado holístico de la naturaleza. Esa es la premisa de la llamada economía circular, que apunta no solo al impulso comercial, sino también a la creación de nuevos tipos de empleos que colaboren a una sociedad más responsable, consciente y hacia un futuro verde.

Es por ello que en mayo de este año se oficializó en Paraguay la conformación de un Grupo Impulsor de la Economía Circular desde la Fundación Moisés Bertoni, con el apoyo del BID Lab, del Ministerio de Industria y Comercio y del Ministerio del Ambiente. De este grupo forman parte varias empresas que apuntan a una producción y consumo responsables en armonía con la naturaleza, entre ellos Coca-Cola Paraguay.

“La iniciativa nace a partir de la necesidad de generar un espacio que aglutine a los referentes del ecosistema que estén llevando a cabo iniciativas a la sustentabilidad, dentro y fuera de sus organizaciones”, afirmó el ingeniero Mauricio Solalinde, coordinador del proyecto Economía Circular de la Fundación Moisés Bertoni, en conversación con Journey.

Coca-Cola Paraguay integra este grupo como parte de sus acciones para lograr Un Mundo Sin Residuos; la Compañía se puso una meta global: recoger y reciclar el 100% del equivalente a todos los envases que comercialice para el año 2030.

Mauricio explicó que este grupo impulsor apunta a ser el referente nacional que lidere la transición hacia la economía circular entre todas las empresas paraguayas, como una suerte de punta de lanza para una transición hacia un nuevo modelo económico con responsabilidad medioambiental y social. Para ello, se trabajará en cuatro ejes estratégicos:

1.      Producción sustentable: En este pilar es clave el rediseño de los productos y de los modelos de negocio puertas adentro de la empresa. Apostar por el ecodiseño, en innovación en el packaging, ciencias de materiales, ciencias de datos, etc.

2.      Consumo responsable: Incidir en el comportamiento del consumidor, buscando inculcar prácticas más sustentables y más amigables con el medioambiente. Por ejemplo, separar los residuos en el hogar o llevar las bolsas de tela al súper para no utilizar las de plástico. El objetivo es que los consumidores elijan productos que realmente respetan los criterios de sustentabilidad y de marcas que tomen acciones al respecto.

3.      Reciclaje inclusivo: Un tercer eje se desarrolla en torno al reciclaje inclusivo, para trabajar en esa cadena de logística reversa compuesta por recicladores, acopiadores y la industria. El objetivo es idear las estrategias para incrementar la tasa de recuperación de materiales reciclables o no.

4.      Políticas públicas: Por último, diseñar instrumentos de política pública que permitan brindar un marco regulatorio que incentive la transición hacia un modelo circular y busque también sancionar la permanencia en el modelo lineal.

El Grupo Impulsor ya está trabajando en las mesas de trabajo de los cuatro ejes, para avanzar en acciones concretas y puntuales a ejecutar en lo que queda del año.

“No basta con que solamente transitemos hacia energías renovables, sino que también debemos realizar cambios radicales en nuestros modelos de producción para reducir las emisiones generadas en la fase de extracción y de producción. El Grupo Impulsor en Paraguay es clave porque representa el primero para alinear visiones, diseñar estrategias e implementar acciones que estén alineados a esta transición colaborativa para poder generar un impacto sistémico”, finalizó Mauricio.