La reforestación es una de las tareas más importantes para recuperar los bosques de Paraguay, así como el cuidado de los suelos para permitir la infiltración del agua de lluvia. En el Día Mundial de Lucha contra la Desertificación y la Sequía para la recuperación de las tierras, te presentamos el proyecto de conservación de agua en la Reserva Mbaracayú, un ejemplo de que se pueden lograr buenos resultados en pos de la preservación de uno de los pulmones del país.

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El ciclo de cuidado de los suelos y la reforestación de grandes terrenos para recuperar los bosques en Paraguay se sostienen en la sabiduría de la naturaleza, que busca su continua restauración. Sin embargo, a veces, necesita un empujón planificado, que implique, por ejemplo, nuevas técnicas de infiltración y preservación de estas áreas, como en el caso del entorno de la Biósfera de la Reserva Mbaracayú, en el departamento de Canindeyú, norte del Paraguay.

Estos procesos de cuidado buscan aplacar las consecuencias de los impactos naturales y de los que generan los humanos: la sequía y la desertificación, un proceso de degradación progresiva de los suelos, son algunos ejemplos. Para visibilizar la importancia de apuntalar estos fenómenos, es que la Organización de las Naciones Unidas estableció el 17 de junio como una fecha simbólica para recordar el Día Mundial de Lucha contra la Desertificación y la Sequía para la recuperación de las tierras.

Y es precisamente lo que lleva haciendo desde 2017 la Fundación Moisés Bertoni en la Reserva Mbaracayú con el proyecto “Favoreciendo la recarga de Acuíferos en la Reserva de Biosfera del Bosque Mbaracayú”, que tiene el apoyo de la Fundación Coca-Cola y la Fundación Avina. La iniciativa trabaja para mejorar la infiltración del agua en los bosques y acompañar nuevas técnicas de siembra para asistir técnicamente a los productores, de manera que noo solo se recuperan los suelos para el cultivo sino también para la reforestación.

Para lograr estos objetivos, se utiliza una técnica innovadora llamada de “siembra directa”. Hasta 2020 y en un plazo de cuatro años, el proyecto asistió a 237 familias para cambiar los suelos de 306,7 hectáreas fértiles en las comunidades vecinas que están alrededor del núcleo de la reserva.

Uno de los objetivos del proyecto es la recuperación del suelo a través de la infiltración de agua, algo que se logra con la reforestación. 

“A través del sistema de siembra directa hemos ayudado a pequeños productores a mejorar la calidad de su suelo, a aumentar la cantidad de materia orgánica y la cobertura vegetal. Esto nos ayuda al objetivo principal que es la recarga de acuíferos a través de otras actividades complementarias como por ejemplo la construcción de barreras para evitar escorrentías –es decir, corrientes de agua que llegan, sin tratamiento, a los drenajes pluviales - y la instalación de un sistema para cosecha de agua de lluvia –es decir, la captación de la precipitación pluvial para usarse en la vida diaria-”, explicó Hugo Mora, Gerente de Desarrollo Territorial de la Fundación Moisés Bertoni, durante el webinario internacional “Espacio de Aprendizaje sobre Recarga Hídrica”, impulsado por la Fundación Avina.

Hugo Mora, Gerente de Desarrollo Territorial de la Fundación Moisés Bertoni.

Además de la recuperación de los bosques y los suelos y de su indudable impacto en la naturaleza, Hugo detalló que para desarrollar el proyecto se eligió a pequeños productores porque en la mayoría de los casos ellos no tienen acceso a ese conocimiento por la inversión que requiere o por la asistencia técnica necesaria. El plan implica que ellos se familiaricen de estos procesos y tengan las herramientas necesarias para una mejor calidad de vida que, a su vez, se desarrolle en armonía con el medio ambiente.

“Buscamos el desarrollo de las pequeñas comunidades, en las cuales habitan campesinos paraguayos, productores colonos brasileños y comunidades indígenas. Este es el quinto año de trabajo en la zona; estaríamos completando 363 hectáreas (con la siembra directa) en más de 23 localidades, en tres distritos y en el departamento de Canindeyú”, detalló Hugo en el encuentro en donde también se presentaron experiencias de recuperación de suelos en Chile y Argentina.

En Mbaracayú, otras iniciativas dentro del proyecto también forman parte de un programa holístico que implica, por ejemplo, colectas de agua de lluvia a través de la colocación de canaletas especiales de chapa metálica que elimina la suciedad para que no vaya al reservorio; eso, al final, servirá para el consumo de los animales. Además, dentro de la Reserva funciona un centro educativo exclusivo para mujeres donde estudian los tres últimos años de la secundaria y reciben el título de técnicas en Ciencias Ambientales.

Sobre el cierre de su exposición, Hugo resaltó la importancia de este tipo de acciones para el cuidado de la naturaleza, sobre todo si se tiene en cuenta que el 90% de los bosques del Paraguay se perdieron en los últimos 60 años.

“Estamos tratando de proteger un área buscando también el desarrollo de las comunidades; y lo estamos logrando. Los productores se dan cuenta de que con estas buenas prácticas agrícolas no solo mejoran los cultivos, el autoconsumo y el nivel de vida, sino también mejoran la productividad del suelo y, por supuesto, el medio ambiente”, concluyó.