Sentados en colchonetas de colores, los chicos toman coraje y comentan el uso que ellos hacen del agua e incluso alguno levanta su mano para compartir sus ideas sobre cómo la comunidad debería tomar conciencia en el cuidado de este recurso. Cualquiera podría confundir esta escena con una clase de Ciencias Naturales. Pero no. Se trata de la Colonia de Vacaciones organizada por Coca-Cola Paresa para los hijos de sus empleados, que incluyó diversos talleres sobre el cuidado del medio ambiente.

Mientras sus padres acudían a su jornada laboral en las instalaciones de Paresa, los chicos se divertieron y aprendieron en las instalaciones de recreo de la Compañía. La intención de estos talleres fue doble: permitir la conciliación familiar durante las vacaciones escolares y concientizar mediante juegos sobre de la importancia de preservar la salud del planeta.

Durante las dos semanas de actividades, las manualidades y los bailes se alternaron con los talleres de educación ambiental. Agua, energía y residuos fueron los tópicos que abordaron los pequeños en las distintas jornadas. Si bien podían parecer cuestiones difíciles o de poco atractivo para los menores, los instructores de la Fundación Moisés Bertoni se encargaron de hacerlas divertidas a través de distintas prácticas.

"Nuestra idea es trabajar de forma interactiva con los chicos: presentarles la problemática, hablarles un poco del tema, para que luego interactúen, respondan, se den cuenta y generen una actividad en la que los niños puedan proponer y llevar algo tangible a sus casas", explica a Journey Sarah Benítez, una de las instructoras.

Un espacio para la toma de conciencia y la creación

Luego de las charlas de los expertos, los niños pusieron manos a la obra con la misión de convertir las botellas usadas de Coca-Cola en macetas con sistema de sub-irrigación para enseñar cómo ahorrar el agua de riego.

El sistema es bien sencillo: se practican tres orificios cerca del pico y luego se corta el envase de manera transversal, se llena con un poco de agua la base de la botella y se introduce la parte superior con la boquilla hacia abajo,  y se introduce un pequeño tejido absorbente que “regará”  la planta según sus necesidades. Más allá del entretenimiento, el objetivo del ejercicio fue que los chicos lleven la maceta a casa y compartan con padres lo aprendido en el taller.

Los chicos también pudieron demostrar sus artes en la pintura y decorar los envases de Coca-Cola para que, en vez de terminar en la basura, puedan convertirse en bonitas macetas para un jardín urbano, en la que plantaron orégano. Otros chicos transformaron la botella en molino de viento, como una forma creativa de entender de qué se tratan las fuentes alternativas de energía.

Para Pablo Amarilla, uno de los instructores de la Fundación Moisés Bertoni, estas actividades permiten alcanzar varios objetivos: "La participación de los chicos es fundamental. Buscamos no solamente dar información, sino aportarles cosas reales y tangibles, un proyecto sencillo que ellos mismos puedan realizar", explicó.

Cuando regresen a clase para completar otro año lectivo, los chicos contarán a sus compañeros dónde pasaron las vacaciones y qué nuevas actividades practicaron durante el verano. Los participantes de esta colonia podrán también compartir con sus amigos todo lo que aprendieron  sobre el medio ambiente en la colonia de Paresa, una excelente iniciativa con efecto multiplicador.