El proyecto de conservación de agua impulsado por la Fundación Moisés Bertoni con el apoyo de la Fundación Coca-Cola y la Fundación Avina e implementado en las zonas aledañas de la Reserva de Biosfera del Bosque Mbaracayú, en el departamento de Canindeyú, asistió a 237 familias desde 2017 a 2020 para cambiar los suelos de 306,7 hectáreas fértiles a través de la siembra directa.

Siembras y cosechas diferentes, sustentables, con una apuesta al cuidado del ambiente y a la preservación del agua. Esa es la transformación a la que se sumaron los productores de los fértiles terrenos que están ubicados en los alrededores de la Reserva de Biosfera del Bosque Mbaracayú, un paraíso terrenal enclavado en Canindeyú, en el norte de Paraguay.

El cambio surgió gracias al proyecto de conservación de agua que llevan adelante en la zona la Fundación Moisés Bertoni con el apoyo de la Fundación Coca-Cola y la Fundación Avina. La iniciativa no solo mejoró la producción de las familias que formaron parte, sino que convirtió a cada uno de los 237 núcleos familiares en custodios de las napas subterráneas al permitir la cosecha directa. Esta técnica permite, según los datos técnicos, infiltrar hasta 600.000 m³ de agua de lluvia por año, un paso esencial para la preservación de los recursos hídricos subterráneos.

Para conocer más sobre los alcances de este proyecto dialogamos con Hugo Mora, Gerente de Desarrollo Territorial de la Fundación Moisés Bertoni.

- ¿En qué consiste la siembra directa y cómo ayuda a la preservación del agua?

- El sistema de siembra directa es un sistema nuevo para los productores que están en la región. Nos ayuda a facilitar la infiltración del agua de lluvia, algo que permite recuperar las condiciones nutritivas y de producción de los suelos; mejorar la materia orgánica, los nutrientes… El productor siente los cambios, cosecha más. Usamos avena negra para el invierno y mucuna para el verano, que incorporan materia orgánica en el suelo y favorecen la infiltración del agua. No solamente estamos facilitando ese proceso, sino también mejorando  los ingresos del pequeño productor, algo importante para que se sienta motivado y con ganas de implementar este tipo de sistema.

Justina, una de las productoras aliadas al proyecto de Mbaracayú.


- ¿Cómo se logró que los productores se involucren en el proyecto?

- Les explicamos cuáles iban a ser los beneficios y se sumaron voluntariamente. Luego, un técnico visitó al productor y verificó si su finca tenía condiciones para la implementación del sistema. Después se firmó un acuerdo, y con esos pasos comenzaron los trabajos de campo. Después del análisis del suelo y la preparación con maquinarias, se aplicó cal agrícola, fertilizantes… también se siembra abonos verdes.

- ¿Qué se cosecha más? ¿Cuáles fueron los beneficios de los productores?

- El productor elige qué sembrar y cosechar. Lo que más se siembra es maíz, poroto y mandioca. También algunos siembran sésamo. Ellos comprueban que su tierra rinde mejor; cosechan más.  Además de la capacitación y la asesoría técnica, recibieron insumos.

- ¿Cuál es la experiencia con los productores? ¿Cómo se siente usted al trabajar con el proyecto?

- Hay muchas personas con ganas de ayudar y trabajar. Los datos técnicos que proveemos les ayudan mucho. Ellos valoran mucho el análisis de suelo porque este proceso garantiza recomendaciones básicas para los trabajos en terreno. En lo personal, liderando el equipo, me siento satisfecho porque hay mucha gente interesada en producir, en mejorar el suelo. Hemos hecho muchos amigos y aliados. Gracias al equipo en campo y el trabajo duro, tenemos los resultados, sobre todo, cuidamos el medio ambiente y el agua.

Hugo Mora, Gerente de Desarrollo Territorial de la Fundación Moisés Bertoni.

Acciones como la del proyecto de Mbaracayú se enmarcan en la política global de cuidado de agua de la Compañía Coca-Cola, que se traduce en la reducción de su uso, recuperación y tratamiento en las plantas embotelladoras, programas de acceso a agua en comunidades vulnerables y el apoyo a iniciativas de preservación y protección de cuencas. De esta manera, desde 2015 la Compañía cumple el compromiso de devolver a la naturaleza el 100% del agua que utiliza en sus bebidas a nivel global, una meta que se alcanzó cinco años antes de lo previsto.

Este año, la Compañía Coca-Cola reafirma el compromiso con el cuidado del agua a través de su estrategia global al 2030 con una visión: lograr la seguridad hídrica para las comunidades en las que opera y para los productores agropecuarios que están al inicio de su cadena de valor. Este es un objetivo compartido con sus socios embotelladores e implica una asociación en todo su sistema y junto a los gobiernos, las ONG, el sector privado y la sociedad civil en todo el mundo para marcar la diferencia donde más se necesita. De esta forma, en la próxima década se potenciará la construcción de soluciones colectivas como las que ya transformaron la vida de más de 10,6 millones de personas alrededor del mundo.