Un viaje a tiempos remotos a través de la historia de los árboles más grandes del país. Una travesía para conocer ejemplares que vieron la luz mucho antes de que Paraguay fuese una república independiente. En eso consistió la expedición de Colosos de la Tierra 2018, el concurso organizado por A Todo Pulmón y que cuenta con el apoyo de Coca-Cola de Paraguay.

Una de las historias que quedó grabada en la memoria del grupo fue la de un grandioso yvyra pytã, nombre guaraní que traducido al castellano significa “madera roja”, ubicado en el corazón de Obligado, en Itapúa. Su majestuosidad recuerda lo que fue el ya casi extinto Bosque Atlántico del Alto Paraná (Baapa), que desde hace décadas cede espacio a terrenos empleados para cultivo.

En la cosmogonía guaraní, cada especie del reino animal o vegetal dispone de un guardián asignado. Se trata de seres espirituales responsables de custodiarlos para que reciban un trato respetuoso y comprensivo. La familia de Andrés Morel custodia esta especie autóctona. Fue su hijo Fernando quien tuvo la idea de postularlo al concurso.

Para llegar hasta él, la comitiva tuvo que dejar las furgonetas y abrirse camino en camionetas 4X4. Los jaguakuera (perros, en castellano) de los Morel guiaron el trayecto, como verdaderos anfitriones del coloso. Un intrincado tramo de tierra roja, chacras y arroyitos condujo hasta una isla verde. En el centro crece El sobreviviente. Su sobrenombre lo dice todo: este Yvira pytã es el único coloso de la zona que sigue firme, pese a haber estado amenazado por motosierras en varias oportunidades.

Esta propiedad sufrió varias invasiones campesinas, no con el ánimo de labrar la tierra, sino con el de quedarse con la madera que ancestralmente siempre estuvo aquí. Esta era la zona del tajy o lapacho, del yvyra pytã, del yvyra pere y del kurupa'y kuru, entre otros”, relató el propietario, mientras señalaba a su alrededor, cuyo horizonte lo trazaban restos de cosechas de maíz.

De acuerdo a un cálculo rápido de sus propietarios, este ejemplar podría tener unos 300 años de vida. Probablemente este árbol ya era grande y robusto en 1811, año de la Independencia del Paraguay. Los responsables de A Todo Pulmón explicaron que determinar a simple vista la edad exacta de un árbol es complicado y que los estudios son muy costosos o, en casos extremos, solo una vez derribado se puede contar los anillos del tronco. Es por eso que las historias que se transmiten de generación en generación son muy valiosas y ayudan a tener una aproximación.

Andrés contó que su abuelo le pidió encarecidamente que no echaran abajo otro árbol vecino. La tala indiscriminada quebrantó ese deseo, pero se pudo conservar a El Sobreviviente. Este yvyra pytã habrá quedado en pie porque, seguramente, fue difícil de talarlo. Es por eso que este es nuestro símbolo y tiene un valor incalculable para nosotros, indicó Andrés, rodeado por su numerosa familia.

El yvyra pytã tiene más de 300 años de vida.


Tras la emotiva narración, los excursionistas buscaron tener contacto con la áspera corteza del árbol. Y, así como los mitos de los guaraníes relatan metamorfosis de seres humanos que se transforman en plantas, muchos sintieron una mutación espiritual: por un momento, fueron todos testigos de la historia, como El sobreviviente.

Lidia Pérez, ingeniera forestal y miembro del jurado de Colosos de la Tierra, explicó a Journey que este árbol, de la familia de las leguminosas, es de lento crecimiento y es capaz de fijar el nitrógeno atmosférico en sus raíces, realizando una especie de simbiosis. Esto genera varios beneficios al medio ambiente; entre ellos, aporta calidad al aire, a la tierra y al agua. Su madera es muy apreciada en la fabricación de tirantes de techos, marcos, pisos y muebles, entre otros productos.

Luego que cada integrante de la expeción pudo rendir sus respectivos homenajes a la madre tierra a través de este árbol, muchos reforzaron su compromiso de seguir promoviendo la conservación de estos colosos, y generar conciencia sobre el valor de los bosques y el medio ambiente.

Finalmente, el yvyra pytã de Obligado quedó ubicado en el cuarto puesto de la edición 2018 del Concurso: obtuvo un puntaje de 71,30, con una altura de 30,67 m, copa de 60,79 m y circunferencia de tronco de 7,60 m.